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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Nevares</title><link>http://nevares.blogia.com/</link><description><![CDATA[  
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Mon, 25 Aug 2008 17:29:55 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>LA RAZON DEL VIAJE.</title>
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		<description>El silabario siempre fue la serpientede la antigua sabiduría.Ahora, hay que renovarlo, oxigenando las palabras,pues ya no necesitamos culebras sino cohetes para viajar,para ir cada vez más lejos.No habrá una nueva América....</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/082501-la-razon-del-viaje..php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 25 Aug 2008 11:24:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080825172942-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080825172942-clip-image002.jpg" /><p>El silabario siempre fue la serpiente</p><p>de la antigua sabiduría.</p><p>Ahora, hay que renovarlo, oxigenando las palabras,</p><p>pues ya no necesitamos culebras sino cohetes para viajar,</p><p>para ir cada vez más lejos.</p><p>No habrá una nueva América. No nos servirá de nuevo</p><p>el argumento de la espada o la cruz.</p><p>Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo manipular lo que huye del papel,</p><p>de ese río seco,</p><p>y que también escapa como el trueno de nuestras bocas?</p><p> </p><p>Lo que tenemos es un lenguaje de almacén;</p><p>gestos procaces, a lo sumo.</p><p>Manchones de tinta en los muros.</p><p>Y se espera de nosotros una voz patriarcal, hierática,</p><p>para salir a conquistar otros mundos.</p><p>O corremos el riesgo de que nos consideren</p><p>estúpidos animales mudos. Y todas las maravillas pasarán de largo.</p><p> </p><p>No nos vaya a suceder lo que le ocurrió a Ulises.</p><p>Tanto vagar para qué,</p><p>para volver, cabizbajos, a Itaca,</p><p>a la patria de plomo, de fuego, de nostalgia, de cenizas.</p><p> </p><p>En verdad,</p><p>nos jugamos todas las cartas del futuro en unos versos.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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<title>EL JOKER DEL NAIPE.</title>
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		<description>La casa del joker del naipe es demasiado original,para envidia de los bufones no profesionales.Aunque cree en Jesús como el hermano mayor,como el paladín de las injusticias, su recámara carece de calefacción.Se protege del...</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/082201-el-joker-del-naipe..php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 22 Aug 2008 11:25:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080822172852-joker.jpg"  class="center" alt="20080822172852-joker.jpg" /><p>La casa del joker del naipe es demasiado original,</p><p>para envidia de los bufones no profesionales.</p><p>Aunque cree en Jesús como el hermano mayor,</p><p>como el paladín de las injusticias, su recámara carece de calefacción.</p><p>Se protege del frío otoñal bajo el rumor</p><p>de las hojas que han perdido la memoria en los parques.</p><p> </p><p>No se sabe si fue expulsado del sindicato</p><p>o si huyó, naturalmente, aprovechando una extraña ráfaga de violines,</p><p>y cansado de los depredadores de su carne.</p><p>Como sus botas quedaron prisioneras en su casa del Norte,</p><p>no puede rehacer la dura estepa ( y esto no es un chiste, aunque lo parece )</p><p>que cruza desde las orejas hasta las sienes.</p><p> </p><p>¡Pobre joker!  No sabe otra palabra que decir que sí a todo</p><p>en el idioma formal de la nieve, en la lengua del rayo, y hasta en cosaco.</p><p>La cara del joker tiene la extraña particularidad</p><p>de ser como el molde de todos los hombres, recién salidos de la fábrica,</p><p>un poco antes de serles conferidas sus propias identidades</p><p>y, después ¡claro! del pecado original.</p><p> </p><p>Toda luz lo confunde. En todo cauce cree ver a su madre muerta.</p><p>Y toda hebra de lana le recuerda a sus primas lejanas.</p><p>Entre sonatas y despedidas de soltero. Entre tormentas y atardeceres de barro,</p><p>sobre el paño perfecto de la mesa real, es tambor y patria,</p><p>sonajero, timbal reluciente.</p><p>Nadie puede calcularle la edad, a riesgo de perder su vida.</p><p>Su cercanía tiene sólo dos dimensiones: el grito del júbilo y el del desengaño.</p><p> </p><p>Lo encontraréis en la pulgada de madera, en el pelo de la causalidad</p><p>en que cada quien escapa de su muerte.</p><p>En la mitad del pescuezo del caballo ganador.  En la centésima</p><p>que separa a los atletas de la gloria o del fracaso.</p><p>En el doping positivo que acaba de arrojar el rojo de la bandera.</p><p>En el viento excesivo que invalida el récor de la carrera.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p><p> </p><p> </p>	
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<title>ESTAMPIDA DE LAS HORAS.</title>
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		<description>Camino con una rosa que me miracon los ojos llenos de asombro del jardín.Paso al lado del lodoque perfuma con su silencio todas mis andanzas.Y ella sonríe con los fulgores del vino que contiene la luna llena.Y su sonrisa es más c...</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/082101-estampida-de-las-horas..php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 11:49:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080821175343-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080821175343-clip-image002.jpg" /><p>Camino con una rosa que me mira</p><p>con los ojos llenos de asombro del jardín.</p><p>Paso al lado del lodo</p><p>que perfuma con su silencio todas mis andanzas.</p><p>Y ella sonríe con los fulgores del vino que contiene la luna llena.</p><p>Y su sonrisa es más cautivadora que un pantano.</p><p> </p><p>Hablamos de libros y de canciones, jamás de pájaros ni cancioneros.</p><p>Hablamos de nuestros respectivos amores</p><p>con el calor y la nostalgia con que uno se pone el piyama.</p><p>Y cuando la dejo en un taxi, no regresa al jardín</p><p>sino a una casa de madera, donde vive sola con sus padres.</p><p>Vive deseada y sola. Con su guitarra, con sus canciones.</p><p> </p><p>Esta es una historia donde me puedo equivocar de nuevo.</p><p>Puedo no dar con la luz del herbario.</p><p>Aunque sospecho que están listos los tacos para otro evento, como los de antes,</p><p>cuando las piernas se echan a correr, independientes del cuerpo</p><p>y sin esperar las órdenes del cerebro.</p><p>Las calles yacen estrelladas por la lluvia. Y hace un frío como para abrazarse.</p><p>Como para renunciar.</p><p>Un frío para equivocarse de noche o de planeta, de mujer.</p><p> </p><p>Porque sus ojos son todo botón que amenaza con caerse.</p><p>Sus pestañas están llenas de barandas frágiles,</p><p>peligrosas para los habitantes que vienen del mar, como yo.</p><p>Y siento el latido de sus crujidos, los más pequeños,</p><p>las chispas de electricidad saltando de neurona en neurona...</p><p>esperando por el punto preciso del abordaje.</p><p> </p><p>Ella, el sabor incierto en medio de la estampida de las horas.</p><p>Ella, dando un golpe de estado en la aurora.</p><p>Ella, en la cima del Everest humano, con sus ojeras, con sus orejas pequeñas,</p><p>con su sonrisa de tierna cebolla.</p><p>Sólo me salva del embrujo, el taxi que llega puntualmente a  la escena,</p><p>con la banderita "libre" del destino esta vez a mi favor. Y la beso al despedirme.</p><p>Y ese beso mejillero me libera, y vuelvo a ser el mismo.</p><p>Aunque con el alma toda arrugada por sus ruegos.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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<title>UNOS SUEÑAN EN COLORES; OTROS, EN BLANCO Y NEGRO.</title>
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		<description>Mientras Phelps grita sus preseas de oroen Beijing...,en mi barrio, una pobre ancianareclama tres modestas fundas de porcelana,para volver a sonreír.  Autor. Julián Rojas.Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del m...</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/081301-unos-suenan-en-colores-otros-en-blanco-y-negro..php#comments</comments>
	<pubDate>Wed, 13 Aug 2008 19:21:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080814012458-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080814012458-clip-image002.jpg" /><p>Mientras Phelps grita sus preseas de oro</p><p>en Beijing...,</p><p>en mi barrio, una pobre anciana</p><p>reclama tres modestas fundas de porcelana,</p><p>para volver a sonreír.</p><p> </p><p> </p><p>Autor. Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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</item><item>
<title>RECADO PARA UNA AMIGA ENFERMA o EL ARTE DE VOLAR.</title>
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		<description>Pasado el mediodía, el sol arranca a los riscos todo el sudor de su precario equilibrio. Y mientras abajo las rachas de viento lanzan las masas de agua contra el destino y las rompen en infinitas lágrimas, en lo alto, qué momento...</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/081101-recado-para-una-amiga-enferma-o-el-arte-de-volar..php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 11:20:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080811180008-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080811180008-clip-image002.jpg" /><p>Pasado el mediodía, el sol arranca a los riscos todo el sudor de su precario equilibrio. Y mientras abajo las rachas de viento lanzan las masas de agua contra el destino y las rompen en infinitas lágrimas, en lo alto, qué momento ha elegido el ave, dándose un impulso con sus patitas engarruñadas de frío, para dejarse caer al abismo...y aprender a volar.</p><p>Hay hombres hechos de esa materia suicida, condenados al eterno vaivén de la cuerda floja, en una realidad no menos áspera y cruel. Sólo pueden confiar en los cambios propicios del viento y en la majestuosidad de sus alas, para sobrevivir. Y no es cuando rebotan en el aire caliente, subiendo y bajando, desplazàndose por vías invisibles, por remolinos de gas que no parecen estar allí, cuando son más grandes. Sino cuando pierden el sustento y se hunden en la inmensidad, y, antes del impacto fatal, un segundo antes de despedazarse contra el roquerío, aletean con furor, con ciega disciplina, y vuelven a subir a la línea del horizonte. Y planeando airosos, se alejan de nuestra vista.</p><p>La naturaleza y el desafío siempre estarán allí, inalterables. Sólo el valor y el ave son transitorios. Que parece que en tales momentos lo supieran, y por eso ponen lo mejor de sí.</p><p>Le he dicho a una amiga enferma, que aprenda a volar. Que todavía está a tiempo. Que si no es ahora, ¿cuándo? ¿Sabe acaso la espiga de trigo, al madurar, al volverse hermosa diadema bajo el calor de la siega, que marcha destinada a las muelas del molino?  Acaso también nosotros saciamos en nuestro destino el hambre de la naturaleza que nos exige ser plásticos y artistas en el vuelo, tan breve como misterioso. ¡Crece! Nos ordenan desde la profundidad del ser todas nuestras células. ¡Crece! ¡No tienes otra alternativa!  El ave que llevas dentro de ti te lo ordena.  Hay cientos de otras aves ( aquellas con plumas ) mirándote volar, jugarte la vida desde lo alto de tus sueños sobre los riscos.</p><p>Sólo por nosotros - sus acróbatas - es redondo, hermoso. amarillo y lleno de vida el sol.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo la responsabilidad del mismo.</p>	
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</item><item>
<title>BUZO SEXAGENARIO.</title>
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		<description>La cachetada que nos da cada mañana la página en blancoal sumergirnos en la profundidad irreal del papel,en los químicos de que está hecha la gramática.Buzo sexagenario que debe costearlo todo:la cuota del sindicato...</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/080201-buzo-sexagenario..php#comments</comments>
	<pubDate>Sat,  2 Aug 2008 12:35:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080802184153-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080802184153-clip-image002.jpg" /><p>La cachetada que nos da cada mañana la página en blanco</p><p>al sumergirnos en la profundidad irreal del papel,</p><p>en los químicos de que está hecha la gramática.</p><p>Buzo sexagenario que debe costearlo todo:</p><p>la cuota del sindicato,</p><p>el tubo de oxígeno, los fiambres,</p><p>la solidaridad con los naúfragos,</p><p>y hasta el arriendo de la escafandra.</p><p> </p><p>Tengo la cara descompuesta, avinagrada.</p><p>Y todo este esfuerzo</p><p>para que nos sigan ignorando los lectores.</p><p>Menos mal que, advertido por Ulises,</p><p>no me dejo cautivar por las sirenas del mediodía.</p><p>En este Mediterráneo mío, son las vitrinas insoslayables,</p><p>esas mansiones con automóviles y con piscinas,</p><p>esos vestidos con cortes laterales más arriba de las caderas.</p><p>Y el ordenamiento civil redactado por payasos.</p><p> </p><p>Al regreso de mi propio viaje épico, colosal,</p><p>me advierten que debo rellenar formularios y postular a un proyecto</p><p>para tener nombre, rostro, identidad.</p><p>La mitad del reino está en manos de unos juglares</p><p>que rayan muros, que arrojan jarras de agua</p><p>a los funcionarios públicos.</p><p>Y hasta los sacrosantos lugares libres, bajo los puentes,</p><p>que siempre fueron de los vagabundos,de los mendigos,</p><p>ahora  pertenecen al Hogar de Cristo.</p><p> </p><p>Sobrevivo apenas en el filo de una hoja de afeitar.</p><p>Bajo el umbral de una puerta donde nunca es tarde ni noche.</p><p>Detrás de los espejos destrozados por el mar.</p><p>Me persigno ante la hoja en blanco. Tiemblo. Apenas respiro.</p><p>Dios quiera que se me ocurra algo, y pronto.</p><p>Algo que impresione a los fríos señores</p><p>de las editoriales quirománticas.</p><p>Algo que conmueva siquiera a los piratas comerciantes de libros.</p><p> </p><p>Buzo sexagenario, de provincia, para remate, busca</p><p>mecenas que le financie</p><p>el traje de neoprén, los fiambres del mes,</p><p>los cigarrillos,</p><p>el alquiler de la escafandra,</p><p>la plomada suicida en plena luna llena.</p><p>Y la desfachatez de un político en campaña</p><p>para hacer más soportable la cachetada de la vida,</p><p>de la hoja en blanco,</p><p>de la indiferencia del lector.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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</item><item>
<title>AL SUR DEL SENTIMIENTO.</title>
	<link>http://nevares.blogia.com/2008/072501-al-sur-del-sentimiento..php</link>
		<description>A Federico Tatter, cantor y encantador del bosque.Eternamente niño, como nuestro duende nortino, Andrés. IBajo la hoja de un árbol se deshojanlos rayos de la tarde,las sombras del camino.Bajo la hoja muerta, la tarde lenta.....</description><comments>http://nevares.blogia.com/2008/072501-al-sur-del-sentimiento..php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 14:43:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080725210308-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080725210308-clip-image002.jpg" /><p><em>A Federico Tatter, cantor y encantador del bosque.</em></p><p><em>Eternamente niño, como nuestro duende nortino, Andrés.</em></p><p> </p><p>I</p><p>Bajo la hoja de un árbol se deshojan</p><p>los rayos de la tarde,</p><p>las sombras del camino.</p><p>Bajo la hoja muerta, la tarde lenta</p><p>...y el árbol mismo.</p><p> </p><p>II</p><p> </p><p>De un racimo de uvas nació la idea</p><p>de nuestros dedos fríos.</p><p>Después, mejorando el concepto,</p><p>llevamos a la viña toda la caricia,</p><p>como un milagro de luz.</p><p> </p><p>III</p><p> </p><p>Hay gallos en este silencio</p><p>profundo de la tarde.</p><p>Un pozo que, no por ser infecundo,</p><p>fosforea en el aire lleno de plumas.</p><p> </p><p>IV</p><p> </p><p>En esta tarde gris de julio,</p><p>las nubes dibujan en el cielo</p><p>unas morcillas.</p><p>Suenan cencerros en el aire.</p><p>Estrictamente hablando,</p><p>no existen las ovejas negras.</p><p> </p><p>V</p><p> </p><p>Espuela del agua</p><p>entre los crespones verdes y ariscos</p><p>de las viñas...</p><p>¡quién te oyera cantar tu tintineo de estrellas dormidas</p><p>cuando te quedas así traspuesta!</p><p> </p><p>VI</p><p> </p><p>Nos vamos, y no hay novedad.</p><p>Nuestra existencia es una fuga eterna. Una flauta.</p><p>El silencio muere cuando se detiene</p><p>a los pies inválidos del muro.</p><p>En nuestras alas, las cinco plumas doradas del adiós.</p><p> </p><p>VII</p><p> </p><p>Paisajes de otra vida nos transforman</p><p>más allá de las cercas,</p><p>más allá de las sombras de los álamos.</p><p>Morir es como cuando alguien dibuja tu sonrisa</p><p>y desapareces en el grano mínimo de tu piel.</p><p>Lo último que sientes es el calor de esa mano.</p><p> </p><p>VIII</p><p> </p><p>Rosa negra. Negra rosa del destino.</p><p>Rosa que nunca fue plantada en la tierra.</p><p>Y, sin embargo, floreces en mi certeza.</p><p>¿Qué importa que nadie sino yo te vea?</p><p> </p><p>IX</p><p> </p><p>Está por partir el barco del amanecer.</p><p>Han subido a bordo las abejas, las valijas.</p><p>Y entre las sombras de las acacias,</p><p>retrasados como siempre, tú y yo,</p><p>arriando nuestros sueños de niños hacia la cubierta.</p><p> </p><p>X</p><p> </p><p>Los espejos nada más saben reflejar el futuro, el presente.</p><p>Y sólo de tarde en tarde maravillosa,</p><p>como una broma macabra,</p><p>develan nuestras figuras jóvenes al ritmo de un fox-trot.</p><p>Pero ha caído la nieve en la pista de baile...</p><p>y los bailarines viejos nos desbandamos como garumas</p><p>bajo la tempestad del tiempo.</p><p> </p><p>XI</p><p> </p><p>Un gallo canta y encanta en el patio vecino.</p><p>No es el gallo de Pedro, sino el de otra traición, más reciente.</p><p>Es la oscuridad de la noche, bajo las estrellas negras,</p><p>crucificada en la figura de un espantapájaros burlón.</p><p> </p><p>XII</p><p> </p><p>Manzana, invicta manzana que pilotea</p><p>un gusano.</p><p>¿Cómo de ser tan comida a lo largo de los siglos</p><p>y a lo ancho del destino humano,</p><p>sigues siendo la misma?</p><p> </p><p>XIII</p><p> </p><p>El silencio está en todas partes.</p><p>Pero sólo en el cementerio, entre las losas ruines,</p><p>tiene la frente del recuerdo tan sólida.</p><p>Escucha, hijo mío, el rumor de sus sienes.</p><p>El silencio es como un pájaro que sobrevuela</p><p>las hojas en blanco que van quedando en tu cuaderno.</p><p> </p><p>XIV</p><p> </p><p>Pareciera que los caballos perdieron anoche el camino.</p><p>Que la tierra toda cojea de falta de herraduras.</p><p>Y sólo se oye galopar el viento.</p><p>Quejarse de tanta noche las lechuzas sobre los árboles.</p><p> </p><p>XV</p><p> </p><p>Esta es la oscuridad que yo te decía.</p><p>La oscuridad que cubre todas las oscuridades</p><p>como el magnífico garañón,</p><p>y se apodera de la luz ( la del alma y la doméstica ).</p><p>En ella toda lámpara,</p><p>y hasta nuestra propia ceguera es inútil.</p><p> </p><p>XVI</p><p> </p><p>¿Quién acortó el camino entre los abismos</p><p>que ya estamos de vuelta en casa?</p><p>Crujen en el establo el agua, el heno amarillo,</p><p>los ladridos blancos con que nos reciben las jarras</p><p>y el loco cacareo de los utensilios oxidados.</p><p>Mejor no miremos hacia atrás,</p><p>donde quedaron insepultas las pesadillas de nuestro viaje.</p><p> </p><p>XVII</p><p> </p><p>Es Dios, amor mío.</p><p>Dios, el Autor de todos los milagros.</p><p>Dios, quien abre los candados con sólo soplarlos</p><p>con su aliento.</p><p>Dios, que nos ilumina</p><p>en la sonrisa inocente de nuestros hijos.</p><p> </p><p>XVIII</p><p> </p><p>La copa del árbol brinda por el adiós.</p><p>Pero, en su inmensidad,</p><p>bebe por una inmensidad mucho más grande,</p><p>incontenible de amanecer, insaciable</p><p>aun para la copa infinita del árbol.</p><p>...Y nadie en la tierra sabe cuál es.</p><p> </p><p>XIX</p><p> </p><p>Los queltehues pasan volando tan cerca,</p><p>revelando secretos que quedaron amarrados</p><p>en los nudos del silencio, antes que la lluvia rompiera a cantar.</p><p>De ahí, las manchas blancas que enlodan sus alas.</p><p>...Su adiós metálico, como un martillo que gotea</p><p>en el crepitar de la fragua.</p><p> </p><p>XX</p><p> </p><p>Pequeña hoja verde,</p><p>llena de esperanza en el fervor enloquecido de esta jungla,</p><p>cuando en la urbe andan relojes tropezándose.</p><p>¡A ti también te canto!</p><p> </p><p>XXI</p><p> </p><p>El Rahue se da una vuelta por Osorno</p><p>y huye pronto hacia el mar.</p><p>Huye de las calles que lo acosan,</p><p>del alarido atroz de las fichas plásticas</p><p>que gritan su hambre sin mandíbulas.</p><p>Huye del remiendo de la pobreza,</p><p>y también de su remedio.</p><p>Va en busca de las espumas y las gaviotas.</p><p>Enceguecido por las luces de la avenida República.</p><p>Revolcándose en el lodo, como un toro ya viejo.</p><p> </p><p>XXII</p><p> </p><p>Esta es la última carta del naipe</p><p>que se juega el agua.</p><p>El ciclo de los nervios traerá de vuelta los incendios.</p><p>Los caballos del tiempo inician la trilla</p><p>para que renazca más sólida a la tarde la sombra del molino.</p><p> </p><p>XXIII</p><p> </p><p>Hay una lámpara singular perdida</p><p>en el fondo del bosque, del pinar.</p><p>Estos ojos, todos los ojos míos, mis propios ojos</p><p>para quien la encuentre, y pronto:</p><p>estoy ahogándome de tanta oscuridad.</p><p> </p><p>XXIV</p><p> </p><p>¡Qué cosa más increíble!</p><p>La solidez insigne de la tarde afirmándose en el temblor</p><p>de los vidrios llorosos de frío de las ventanas.</p><p>La veo en la frágil matita de dulcamara; como tu beso, amor,</p><p>justo en el borde, en los labios de nuestro abismo.</p><p> </p><p>XXV</p><p> </p><p>El caballo del invierno en nada se asemeja</p><p>al corcel del verano,</p><p>que renace bajo sus propias crines.</p><p>En verdad ¡no sé por qué se los digo!</p><p> </p><p>XXVI</p><p> </p><p>Estoy arrancándome algo, algo</p><p>que me sobra bajo el abrigo,</p><p>algo que tiene de tenebrosa telaraña y de sombra maligna,</p><p>...y descubro</p><p>que no hay suficientes espinas ni en los cardos.</p><p> </p><p>XXVII</p><p> </p><p>La torre de la catedral</p><p>no sé</p><p>por qué me recuerda</p><p>una pastilla, un caramelo</p><p>de menta.</p><p> </p><p>XXVIII</p><p> </p><p>¿No tendrá que ver la juventud</p><p>siempre eterna, siempre fresca de Dios?</p><p>Cuando entro a la misa</p><p>en busca de Su Palabra que revive,</p><p>me doy cuenta, en el temblor de esa menta,</p><p>que, todos: niños y viejos,</p><p>no somos más que unos niños.</p><p>Que unos gañanes, unos peones del mismo destino.</p><p> </p><p>XXIX</p><p> </p><p>Recojo frambuesas en el campo</p><p>hace tres veranos</p><p>para mis morrales llenos de hambre.</p><p>Le hablo a  Dios y a los pájaros, mis amigos,</p><p>mientras cosecho,</p><p>mientras mis manos se mueven rápidas como mariposas.</p><p>...Y no por eso son más rojos mis labios.</p><p> </p><p>XXX</p><p> </p><p>Todo libro parece que huyera de las hojas naturales</p><p>del árbol,</p><p>como huyen los pájaros</p><p>espantados de su propia sombra que aletea en tierra.</p><p>Pero ¡quédate quieta, para leerme en tus ojos!</p><p> </p><p>XXXI</p><p> </p><p>Cae la noche y todo vuelve a la normalidad.</p><p>El libro de los sabios se cobija</p><p>bajo las alas del búho, que no pierde el tiempo</p><p>en dormir. Todo pasa por su pensamiento, para ser.</p><p>Lentamente, va convirtiéndose en árbol, en pensamiento fijo,</p><p>como un mascarón de proa milenario.</p><p>Desde mi lecho escucho el goteo de ese vaso comunicante,</p><p>y me siento más que nunca hermano de todos los hombres, Lavoisier.</p><p> </p><p>XXXII</p><p> </p><p>Reina la noche,</p><p>la estrella fugaz del miedo y la ignorancia.</p><p>Para nosotros, náufragos de la inmensidad,</p><p>apenas la plegaria de una lámpara,</p><p>las páginas de un libro reconfortante.</p><p>Nos atrincheramos bajo las sábanas</p><p>...hasta que llega el alba, pezpunteando</p><p>las líneas borrosas del camino.</p><p> </p><p>XXXIII</p><p> </p><p>Los gallos despiertan con el oro del sol</p><p>en sus tricornios.</p><p>Con el nuevo grito de libertad.</p><p>Traen de regreso a Marat, a Robespierre,</p><p>en lo alto de sus córneas.</p><p>Las sombras de un rey, de una reina guillotinados.</p><p>En la inmensidad de la mañana y del campo, siento</p><p>que sólo con sangre se pintan los paisajes de fondo.</p><p> </p><p>XXXIV</p><p> </p><p>LLueve.</p><p>En la borrasca del agua y del viento</p><p>se nos olvida todo el presente, el pasado todo,</p><p>como al viejo pizarrón de la escuela.</p><p>Sólo el ruido del arado</p><p>y el mugir de las vacas nos mantienen vivos.</p><p> </p><p>XXXV</p><p> </p><p>¡Oh tú, maestro jornalero, zapatero,</p><p>hilandero del tiempo fugado!</p><p>¡Tú, gusano que pasaste todas las pruebas</p><p>de este largo aliento...,</p><p>tú eres el verdadero maestro!</p><p>Que no lo escuche el búho,</p><p>mientras caen las hojas con los árboles.</p><p> </p><p>XXXVI</p><p> </p><p>Antes de marcharme,  no podría dejar de mencionar</p><p>la palabra niebla ( camanchaca ), la palabra eclipse,</p><p>la muy triste palabra plenilunio.</p><p>Una palabra tan larga como Antofagasta</p><p>y una tan breve, como necesaria:  paz.</p><p>Paz al caminante y al que habita el alquitrán.</p><p>Paz al hermano mayor y al hermano menor:</p><p>me refiero al búho y al hombre, respectivamente.</p><p>Yo no estoy hecho como ustedes, hermanos míos</p><p>sólo de huesos y carne y silencios: ante todo de palabras.</p><p>Palabras que me vienen de los libros, de mis hermanos búhos,</p><p>de mis árboles padres.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas ( Héctor Cordero Vitaglic )</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo</p><p> </p><p> </p><p> </p>	
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<title>LAS LLAVES DEL HORIZONTE.  ( A los viejos pescadores de Taltal )</title>
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	<pubDate>Tue, 22 Jul 2008 12:40:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080722184329-clip-image002.jpg"  class="center" alt="20080722184329-clip-image002.jpg" /><p>¿Cómo hacen los pescadores para cruzar la línea del horizonte?</p><p>¿Se arrastran nadando entre el cielo y el mar,</p><p>y sus faluchos se quedan de este lado, esperándolos?</p><p> </p><p>Detrás del horizonte comienza el reinado de la noche.</p><p>Brotan en la superficie grandes peces blancos, con ojos borrachos de luna llena.</p><p>Son pocos los temerarios que se atreverían a cazarlos.</p><p> </p><p>Los pescadores se internaban en esa jungla</p><p>buscando el congrio negro, el congrio rojo de frescas agallas,</p><p>para, muchas veces, encontrar la muerte o la locura.</p><p> </p><p>La abuela nos contaba de estas cosas, al acostarnos,</p><p>no para que nos diera miedo; para que nos durmiéramos más pronto.</p><p>Y al día siguiente, todo nos causaba pavor. Hasta las líneas del cuaderno.</p><p> </p><p>En la taza del baño imagninábamos quizás qué monstruos abominables</p><p>dando vueltas en el fondo, alimentándose en esa pequeña oscuridad</p><p>de nuestros deshechos.</p><p>Mi estitiquez era monumental. Duraba semanas.</p><p>Me hacían tragar mis padres litros de purgante.</p><p> </p><p>Nunca más picotear entre las comidas.</p><p>Y cerrar, cerrar, sobre todo, las ventanas que daban hacia el mar</p><p>con los dobles postigos de nuestra inocencia agraviada</p><p>por el ser más dulce que podíamos imaginar:</p><p>la abuela.</p><p> </p><p>Quedaba prohibido mirar hacia La Puntilla, de noche, sin persignarse.</p><p>Era una lengua de tierra mágica, afiebrada por las leyendas.</p><p>Algo parecía deambular entre los roqueríos, en el estallido brutal del agua.</p><p> </p><p>Sólo la vuelta del verano traía paz a nuestra infancia.</p><p>Aunque a condición de bañarse sólo en las orillas de la playa.</p><p>De jamás darle las espaldas al horizonte. Esa guadaña llamada lejanía.</p><p> </p><p>Nos decía la abuela, que por eso bebían hasta embriagarse los viejos pescadores.</p><p>Remendaban al alba los delirios en sus redes rotas,</p><p>arrancándose a manotazos los demonios de la noche.</p><p> </p><p>Al parecer, perdieron las llaves que abrían el horizonte.</p><p>Porque, cuando pasé por allí, años más tarde, no había nada.</p><p>Sólo un puñado de arenas oscuras y un pedazo de mar, tan tranquilo que parecía muerto.</p><p> </p><p>Y no veo otra alternativa:</p><p>o fueron sólo un ensueño de nuestra infancia los pescadores</p><p>o nuestra abuela querida nos engañó siempre.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas ( Héctor Cordero Vitaglic ).</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p><p> </p><p> </p><p> </p>	
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<title>POESIA A ESCALA HUMANA, NO ASTRONOMICA.</title>
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	<pubDate>Sun, 20 Jul 2008 12:27:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080720182957-las.jpg"  class="center" alt="20080720182957-las.jpg" /><p>Huidobro a veces es una etiqueta de salón demasiado pesada,</p><p>un Ives Saint Laurent, un dictador de moda, limitante</p><p>como los bastones ortopédicos, como los frenillos, como una silla de ruedas.</p><p>Que los dientes y las piernas y los brazos crezcan para donde quieran ir.</p><p>Tú no les ordenas a tus piernas, "¡sube esa montaña!"</p><p>( menos aun si se trata de una montaña imaginaria ).</p><p>Son ellas quienes amanecen o no con ganas de escalar y te llevan a la cima.</p><p> </p><p>Al tahur le tocaron en suerte unas manos asquerosas</p><p>y no tiene otro destino que barajar las cartas marcadas de codicia.</p><p>Hasta que no se practiquen transplantes de piernas y manos,</p><p>iremos de casino en casino o de montaña en montaña.</p><p>Lo importante, señores...es que no muera el heroísmo.</p><p>Que el destino sea acorralado en el fondo de una mesa</p><p>o en el resplandor de la nieve.</p><p> </p><p>Sin embargo, todavía hay cosas hermosas que concebir, como</p><p>"una lluvia de paraguas rojos en pleno invierno".</p><p>"El viento trae las bufandas desde los países cálidos del Africa".</p><p>O, "Me inclino a tus pechos para abrazar la blancura de los Andes".</p><p>Pero también hoy quisiera jugar una mesa de billar</p><p>con los amigos que no veía hace muchos años.</p><p>Que la poesía sea reconfortante como una copita de cognac, mientras arrecia el frío.</p><p> </p><p>Que cuando cae la nieve, tus ojos siguen inalterables</p><p>en el cielo</p><p>y puedo ir a visitarlos más tarde. Poesía sencilla como la reina del naipe.</p><p>Conozco todas las trampas del destino que nos separan.</p><p>Ya sé cuál es el camino para llegar.</p><p>Cuando quiero estar triste, tengo para mí solo toda la tarde.</p><p>Las bolas al chocar sobre la carpeta se salpican de la fresca sombra de los planetas.</p><p> </p><p>Si algo sobra en la mirada de los astrónomos</p><p>es su incapacidad de volver a sentirse niños. Son demasiado graves en sus lentes "poto de botella".</p><p>Si algo echo de menos en los versos de los poetas</p><p>es el valor de dejarse conducir por las palabras, como el pastor hace con las ovejas</p><p>hasta los valles donde el pasto crece más verde.</p><p>Admiro esa paciencia diáfana en los ojos de los corderos,</p><p>cuando no sólo de carne  y de lana viven los hombres.</p><p> </p><p>Instrumentos nos faltan para pesar el aire y el sol,</p><p>y luego empujarlos con el taco hasta el fondo de la tronera.</p><p>Que duerman los astros reposados en el silencio matemático de la noche</p><p>hasta el juego del día siguiente.</p><p>Ahora...¡a lo nuestro!  A morder tus pezones con mis labios.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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<title>A LA SOMBRA DEL TROMPO VA GIRANDO EL TIEMPO.</title>
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	<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 13:22:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://nevares.blogia.com/upload/20080719193047-trompo-1.jpg"  class="center" alt="20080719193047-trompo-1.jpg" /><p>Todavía no logro despejar el círculo de rostros desconocidos</p><p>que son como un bosque de piedra a nuestro alrededor,</p><p>humedecido por las sombras de las grandes acacias.</p><p>Y en vez de la llave musical de tu sí, suena una gotera interminable en mi mente.</p><p>Yo no soy el gásfiter, niña mía; ni mucho menos, el gángster que lo resuelva todo.</p><p>Apenas un muchacho que tomó el lápiz para dibujarte.</p><p> </p><p>Han surgido cercas nuevas en tus dominios</p><p>y se mueren mis años contando las ovejas que saltan enmascaradas tus vallados.</p><p>Pues, en ese mitin de pastores anónimos, lectores de la Arcadia Feliz,</p><p>no me dejan entrar; no me reconocen como a un socio.</p><p>Yo sólo asisto al espectáculo gozoso de la miel</p><p>que en cada atardecer ellos se llevan a sus labios.</p><p> </p><p>Registro las mareas que va marcando en la pared de mi estar</p><p>el tiempo que se marcha viejo y retorna joven.</p><p>La decrepitud del calendario donde mueren</p><p>como trapos roñosos las mariposas.</p><p>El coro fosforescente de las libélulas</p><p>y todos, y cada uno de los incendios imaginarios.</p><p> </p><p>Y siento en ese abrazo que me das</p><p>el temor de cómo lo voy a pagar después, aislándome,</p><p>deviniendo cada día en un ser extraño.</p><p>Que me miraré en el espejo sin reconocerme a mí mismo.</p><p>Si ya me pregunto de quién son estas ropas, de quién estos zapatos;</p><p>qué hago aquí  con estas manos ajenas. Como un bicho negro entre las abejas rubias.</p><p> </p><p>Debo estar ya muerto, y en mi ceguera de vida recuerdo</p><p>el vuelo que me enseñaron cuando muchacho.</p><p>La vuelta del aro por los caminos terrosos. Mi cabeza despeinada por el viento.</p><p>La ebriedad de colores del trompo de madera,</p><p>cucarro y extraño con su hierro, como yo mismo me vuelco en tu vida</p><p>...incendiando círculos de nostalgia.</p><p> </p><p> </p><p>Autor: Julián Rojas.</p><p>Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.</p>	
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