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Nevares

TU VOZ QUEMADA EN LAS PELUQUERIAS.

TU VOZ QUEMADA EN LAS PELUQUERIAS.

El silencio me pesa el doble en el bolsillo

por el teléfono atroz de tu ausencia.

Y eso que hice un curso rápido de hilos misteriosos

para entender la diplomacia con que se mueven las líneas.

Estoy rayado todo: la musculatura de mi camisa café,

los nervios que comandan mis vísceras,

el tinglado de las calles que se abren

como una rosa reseca a mis pies. Recién desembarcado de una lluvia plena.

 

Consulto con mi hígado, gestor de la madrugada,

y justo me da en el diente el alarido de las 12,

y se desnuda de su pajarita el día viernes.

Los interiores...¡qué vergüenza verde!

Al frente, un salón de automóviles dice que todo está en regla.

Los volantes nuevos como bruñidos almirantes,

el plástico que tiene un olor a golosinas,

los colores inmortales del Capitán Sol.

 

Mi razón viene de otro planeta; y el bolsillo se ensancha,

se profundiza con tu voz quemada,

como si te hubieras quedado dormida en una peluquería de barrio.

No me servirá tu espalda de sillones rígidos, concejales.

El viento abrirá una página al azar en el breviario de tus notas,

que a cada rato dicen que no.

De cuántos kilómetros de alto y de ancho está hecho tu silencio

que ya perfora mis sentidos.

 

¡Oh las arenas movedizas de tan pequeño mecanismo

que se traga el valle, la tarde entera!

El doblez amarillo de la página,

la curva inmediata de aquella serpiente. La ese del sí, que te cuesta tanto.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

 

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