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Nevares

UN ARMARIO PARA LAS IDEAS.

UN ARMARIO PARA LAS IDEAS.

Con más proyectos que abrigo y con menos

futuro que buenas intenciones,

intentamos el asalto a la casa nuestra, un día frío, desolado,

lluvioso de altos precios, bajo la mirada benévola de la justicia.

 

Sabía ya que la madera es cara.

Carne arrancada a la tierra desde los árboles, al soslayo del sol,

caminantes peregrinos sin pasos.

Pero nunca creí que fuera tanto.

Piensa en lo que cuesta un simple ataúd, me dice ella.

Y si es tan fácil morirse, ¡lo que duele vivir!

 

Un armario donde ordenar las ideas, contraponiéndolas con mis ropas,

tiene una cifra de seis ceros, inalcanzable.

Y, luego, el reunir todos los sueños, como ovejas,

sobre una almohada en común,

también una cantidad similar, apabullante.

Bañarnos juntos...¿cuánto costará?

Y, después, para entrar en tu sangre en el vellón nocturno ¡ni qué pensar!

 

Nos han criado los hombres juntos para burlarse,

para robarnos el cristal de los ojos

y el humilde tic tac de nuestros corazones.

Nos abofetean en la línea de flotación de nuestra edad ya madura,

que a ratos se sumerge y se ahoga, y no parece barco sino submarino.

Deben de transparentarse en mis sienes las calles amarillas, desharrapadas,

mojadas por esta lluvia de mayo que sólo cae para mí,

y con todos los gorgojos de nuestros proyectos. Y más encima, no nos conocen.

 

Es triste. Ver por fuera esas joyas de casitas, como de muñecas,

pintadas, irisadas de un incierto sabor con seis ceros retumbantes.

Con sus vidrios nuevos como terciopelos. Y con el hambre natural de habitarse luego,

de llenarse de pasos, de murmullos,

de diálogos que levitan en la humedad como dos moscardones.

Lejos de cuantos esperan en los puentes de la vida, como nosotros,

en las plazas de peaje del suspenso.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos reservados de autor bajo responsabilidad del mismo.

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