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Nevares

PERROS NÁUFRAGOS.

PERROS NÁUFRAGOS.

Perros náufragos de la vida como yo.

Perros que mendrugan el silencio -esa voz de nadie-

en las esquinas astilladas,

y han perdido hasta la memoria, o, al menos, sus grandes

orejas no escuchan nada.

 

Cuando uno es parte del paisaje

y las miradas de todos siguen de largo,

resbalando -gelatinosas a las 4 de la tarde-

en las vitrinas de nuestros ojos.

Un último aullido y se ahogan, perros náufragos,

en el agua del reloj.

Las dos manecillas locas no alcanzan a formar la cruz.

 

Nunca se exhumará ese día

que ha pasado a ser anónimo,

cuando dejé mi corbata colgada y muerta en vida

junto a las astillas de mis ropas de perro náufrago.

Las semillas de ti y la muerte mía

apenas se miran de reojo en la intimidad sorda del closet.

 

Mañana, alguien llorará ante mi collar vacío.

Quién sino yo sabrá que existieron

los dos huecos hermosos de tus ojos,

náufragos de mí,

y que así me lloran.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

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