CENIZAS DE UNA PASION.

Un volcán deshojado como una rosa
en la tarde moribunda también,
donde sólo sobreviven, como frágiles mariposas,
las cenizas de una pasión.
Paisaje de invierno, sin embargo: la nieve íntima
bajo los últimos árboles de la existencia
que se devuelve como el río desde los altos márgenes,
hecho un sudario de sombras.
Levanto mis hombros y me marcho
con la música leve de las semillas, dorándose a sí mismas.
El camino, sin mis notas, acabará más solitario que antes,
atorado en el paisaje como una gota de plomo.
Boca del torbellino, más tarde, hambrienta de labios.
Boca de la luna llena y hermosamente plena de vaho;
al alba, cuando el día todavía anda en pantuflas y piyama,
y la nostalgia sobrevuela como un pájaro mis palabras.
Puede ser magnífica la nieve, maravilloso el paisaje,
pero como el corazòn de la niebla de esta mañana,
repetido como un eco en el hastío de esas rocas,
tu rechazo continúa pegado a mis ojos.
Autor: Héctor Cordero Vitaglic.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
EL POLIEDRO Y EL MAR.

Homenaje a Eduardo Anguita.
Cada cima, cada loma del mar bañado por la luna
es un ángulo recto a esta hora,
un cráter lleno de maldad.
La brisa trae mensajes fríos de palomas.
El cielo se ha detenido, acantonado en una plaza fuerte,
dispuesto a resistir.
El último jirón del espacio es una fuga roja
de violines alienados, peinados como copihues.
Es un cráter cada patio, cada estancia de la luna loca.
Cada monte, cada valle, cada uña del mar,
de la mujer rosa marítima, roza una cicatriz de espanto.
Tengo el alma enferma de tangentes,
de turgentes sombras a babor, hinchadas de ballenas.
Aunque el mar, generalmente, es un santuario de sal,
no me devuelve la fe sino a gotas de medallas.
Aunque el mar es un remolino, hoy es una dura bofetada,
gracias a Dios, sólo un día a la semana.
Me desangra entre sus dientes, sus molinos de piedra, sus cascabeles,
y cambio, no sólo de semáforo, de rojo a verde, a olivo,
pasando por la muerte, el desnudo y el olvido.
¡Qué sombra sin labios!
¡Qué enorme escenario sin actores ni cortinas!
Ahora, es una sirena enloquecida;
después, un muslo lleno de pavor y gritos de guitarra.
Su sangre derramada como un vino
a lo largo de mi pechera, en la cimera de mi camisa,
con sus frescos ojos de mirar de vicio, de vidrio impuro;
boya única su ombligo donde cambia de dirección el viento,
donde se desnudan, suicidándose los cometas bajo el sol,
mientras cae un rocío de leves azucenas,
y los pulpos desatan el nudo de sus pies.
El mar da doce volteretas de sal y resucita
en las estatuas heladas de sus orillas,
de sus rodillas tan cristianas, ¡tan crisálidas!
y me convence con sus espejos
donde pululan arañas gigantes,
granates finos de orfebrería,
y esa voz casi madre, casi niña,
sediento de sonidos y de átomos.
Soy el nuevo Ulises,
partiendo de Ítaca en una barcaza,
remendadas sus velas por el destino.
Es el pábulo de mi sangre, el pabellón a proa.
Es mi estancia que gira sin estrellas, sin luna,
de tabernáculo en tabernáculo,
en busca de la hostia marina
escondida en el fondo de tus ojos.
Mi duda,en tanto, es enorme, densa, como una gota de parafina
contenida en una botella falsa que flota a la deriva.
Gotea el cáliz en las lejanas viñas,
las simientes de rodillas rotas,
en cada herida, la flor de un niño.
Sé que me esperan en casa,
y son dos monstruos, Penélope y su hijo,
nuestro hijo,
padre de todos los monstruos paridos.
en tanto yo marche
por el mar y sus estatuas vigentes y vírgenes
en una gira, en torno al dios primitivo, y ciega,
segando los remolinos como trigo.
Autor: Héctor Cordero Vitaglic (Julián Rojas).
Derechos Reservados bajo responsabilidad del mismo.
EL ALMA SABE...

(Dedicado a la memoria de los 21 compatriotas en el accidente aéreo de Juan Fernández).
El alma sabe cómo salir del agua.
El alma sabe cómo sobrevivir al frío.
De un solo salto puede pararse y volar hacia el sol,
desde las profundidades y encontrar al Padre.
El alma es el mejor de los sobrevivientes.
Jamás el alma será un islote abandonado,
ni un abismo desierto.
El alma puede vencer a la lluvia y a la muerte,
a condición de que sea un alma de fe,
un soldado de Dios, valiente.
El alma sabe cómo subir desde las profundidades azules
cuando cambia el color de la noche a un tono más claro.
El alma sabe ser el mejor sobreviviente...,
volando como una alondra
bajo todo el enorme peso del silencio.
¡Qué es para el alma el camino de regreso
sino apenas el graznido de un ave
sobrevolando el mar
entre algas y peces!
¿Quién podría decir esta alma está perdida
teniendo a Dios de luz y faro?
La fuerza de las almas, todavía de fe henchidas, pueden
voltear las piedras, superar todos los torbellinos...
hasta hallar el camino de vuelta.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
DOS TIGRES COMIENDO PAN.

Dos tigres comiendo pan,
paseándose como gatitos sobre la mesa.
Sus lenguas: una lija gruesa.
Sus hambres, portentosas como la luz.
Grandes bigotes de amanecer.
Olor fuerte y salvaje.
Sus patas, enormes y exactas,
jamás volcaron platos ni copas.
¡Con qué felina delicadeza
nos arrebataban de un solo y relamido mostachón
los mendrugos desde nuestras manos!
Lo soñé hoy, domingo 21 de agosto,
a las 6,00 AM., lejos ya para siempre
del cometa Elenin y sus alineaciones chantas
con Júpiter, Mercurio y Zoroastro.
El sueño fue mucho más real y sobrecogedor
que un terremoto.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
EL JARDIN DE LAS MARIPOSAS.

Era el patio de las amistades clandestinas
(niños jugando y sus padres se odiaban en el vecindario).
A veces quisiéramos que el sol mantuviera la boca cerrada,
que no nos dijera nada.
¡Oh, si pudiéramos, volveríamos a alimentarnos de manzanas,
como en el viejo Paraíso!
Peor todavía, no comeríamos otra cosa.
Los errores inauguran estatuas en nuestra sangre
y los crímenes y pecados jamás terminan de coagularse.
Están frescos y tibios allí, como en cinemascope.
Menos mal,
que no nos delata el tanteo de la lluvia en el zinc,
ni el sorpresivo portazo del viento en la conciencia.
¡Oh el infinito calvario de lo que hemos dejado de hacer, por lo que somos!
El dolor es todo aquello demás. Lo que nos sobra.,
lo que nada tiene que ver con nuestra estatura,
la sospechosa sangre de nuestro diario quehacer.
Somos ese niño que encontró un día
la plantilla de la conversación secreta entre sus padres,
y en cada orificio, en vez de una vocal o una consonante,
vio, con horror, que asomaba un gusano.
O como ese otro, aquel
que encontró en casa un látigo manchado de sangre.
Era su padre que trabajaba secretamente para el Estado opresor.
El mismo que
le hablaba al niño de mariposas en sus ratos libres.
El mismo hombre dulce que coleccionaba para él
sellos de correo y mariposas de mil colores,
y que lloraba cada vez que pinchaba una en el insectario.
La madre, en tanto, era un tranvía al pasado: desvencijada y ya sin líneas,
llenando sus ojos tristes de polvo y atardeceres rotos.
Un día, el niño limpió cuidadosamente el látigo.
Su padre, al descubrirlo más tarde, tuvo que morderse los labios
y apretar los puños.
Sin embargo, no le dijo nada. Le regaló una caja de bombones.
El niño había comprendido en su inocencia
que ese cuero endurecido, aunque mancillado de gritos,
era todo el ingreso del hogar. Lo que compraba mariposas.
Este mismo niño, manzana abajo, oyó un día
que un hombre del vecindario, despechado, le gritaba a una mujer:
"¡Eres peor que el cadáver de una semilla!" .
Y la frase le quedó ardiendo en las orejas
y quemándole la palma de la mano para siempre,
como un clavo que ya llegaba tan puntual y tempranero
a su vida en bajada.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo la responsabilidad del mismo.
SI LA VIDA ES COMO UNA FLOR.

Si la vida es como una flor: sol de un verano,
yo quisiera ser como Omar Khayyam:
tan sólo soñar, fluir, dejarme llevar.
...Es mejor ser abeja que hortelano.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
LA PIRAGUA.

Va como dibujando algo sobre las aguas
yertas como un espejo.
Para mí, que va olfateando no el camino de ida
sino el de regreso,
y a ratos parece una graciosa bailarina
en punta de pies.
Si nos fijamos bien,
el remo solitario es la prolongación nerviosa del brazo,
de la poderosa espalda, de la frágil ceguera
de la mano del hombre,
que es aquella pequeña hormiga que,
desde lo alto del risco...,apenas se ve
y vuelve dos veces majestuosa y grande
la inmensa placidez del lago,
que es como el ojo desnudo de Dios.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados bajo del autor bajo responsabilidad del mismo.
DOS PRISIONEROS.

Tanto el preso de la idea como el del número
ignoran cuánto sol acarrean en su molino de ilusión por delante.
¡Qué me dices, Sancho!
La tarde es el cuadrado de una celda que nos vuelve locos,
el nombre de cada cual, un remiendo de tela que no justifica nada,
y el tiempo, algo que todos quisiéramos evadir.
De hoy mismo es esta orden del oído que me indigesta,
mar anclado del espejo en medio del patio esmerilado y solo,
donde me paseo inutilmente sin dar conmigo mismo
y sin poder huir de tus ojos.
Un día llegará, enteramente negro,
cuando el cuervo no pueda ya con su pico, con sus alas,
y goteando su lenta leyenda de oculto trigo
permita
que al fin se alinien los números contra la pared
alcanzando las ideas libertarias,
y la vida se dé un abrazo con la muerte,
como lo son en verdad,
como dos hermanas en ayuno.
Qué falta hace que haya prisioneros,
si rodamos juntos de escalón en escalón,
si vamos lanzados en esta piedra sin retorno por el cosmos...
Pero,
por favor,
no manches con tu sombra mis plumas.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
ANDA UN LOCO SUELTO EN OSORNO.

COMUNICO Y ALERTO A LA COMUNIDAD LITERARIA E INTELECTUAL DE OSORNO, QUE UN LOCO, VANIDOSO, Y ENFERMO DE EGOLATRA, ANDA DIFAMANDO A LAS PERSONAS HONORABLES Y REALMENTE CREADORAS (ERGO, SUJETAS A LA VERDAD Y A LOS VALORES ETICOS), COMO ES EL CASO DE ESTE SINCERO COLABORADOR DE LA LITERATURA. YO SIEMPRE HE SOSTENIDO SER UN ALUMNO EN EL DIFÍCIL ARTE DEL ESCRIBIR. Él SIEMPRE SE HA DEFINIDO - NO SÉ DE DÓNDE SACÓ ESA IDEA, TAL VEZ SÓLO DE SU POBRE CABEZA DE ENFERMO- COMO EL MEJOR POETA DE OSORNO, PERMITIÉNDOSE COMPARARSE A POETAS COMO SERGIO MANSILLA Y MAURICIO OTERO. SU ACTITUD, DE POR SÍ DELEZNABLE, LA ESCONDE TRAS LA MÁSCARA DEL PAYASO KRUSTY (SÍ, EL MISMO DE LOS SIMPSONS, A CUYO AUTOR PLAGIA DESCARADAMENTE, POR EL ÚNICO MÉRITO DE PARECERSE FÍSICAMENTE AL PAYASO AQUEL) Y EN EL COBARDE ANONIMATO. PERO, LO PEOR DE TODO, DICE ÉLQUE VIENE COMISIONADO POR LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE PARA SER EL PRESIDENTE DE LA SECH LOCAL (¡DIOS NOS LIBRE!). DESIGNADO A DEDO, COMO EN LOS TIEMPOS DE LA DICTADURA, A LA CUAL RINDE CULTO.
EN LA ORBITA DE MIS DEDOS ACUCIANTES

No tengo todavía
esa casa que ponerme en el alma
y el silencio silba
y da frío y da sombras de miedo,
sogas de aumentativas torturas.
No tengo ese pan
que al posar se fotografíe
como un ente tranquilo lleno de niño
y debo descubrir su temblor
de inquietante mina.
No tengo ese sorbo de agua
que desciende desde el torrente mismo de la paz
y que amarga
en cruz de calavera silente mis tibios momentos.
No tengo, finalmente, ese papel
de sol o de aluminio para alumbrar
la huidiza conciencia del lector
o de mi público oyente,
y escribo, como el esclavo escribe, exánime
sobre el lomo de la serpiente que se escapa
lejos, tan lejos
de mi deseo preciso y de mi novia...,
sintiendo
que mis dedos no son más que un aleteo
desesperado de pájaro
que rehuye la oscuridad...,
yo,
que tanto amo la curvatura astronómica del cielo,
el destello inmenso, acuciante de su enigma.
Autor: Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor
bajo responsabilidad del mismo.



