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PAMPA, AMIGA LÚCIDA, RAÍZ DEL LITRE...

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¿Qué haces allá, tan alto, tan lejos y sola,

coronada de almendras, de almenas,

en la Cavancha inmortal

de tu Iquique del alma, Cecilia Castillo?

 

¿Cuándo volverás a tender el puente levadizo,

ignorando a los caimanes, a los caníbales

del idioma, de la crítica, de la gramática,,,

y nos sorprenderás de nuevo con un nuevo libro

de tu arte, de tu entusiasmo pleno,

esta vez

lleno de valses o de tangos viudos;

como ayer, de boleros circunspectos?

 

¿Qué estará preparando tu numen, tu estro,

que se demora y todavía no pare?

Me imagino,,, me imagino,

al ver tu imagen laboriosa sobre el papel,

que es también historia desnuda:

 

la metáfora ardiendo en un fuego hecho de tamarugales.

Pícara, iconoclasta como una diablada nortina

de dislocadas vértebras y máscaras.

 

Pampa, amiga lúcida, raíz del litre;

tigresa, cuando así lo quieres,

o delicada, suavísima paloma o flamenca.

Universal y tarapaqueña,y sin embargo, sencilla.

Tan atractiva como rebelde...,

todo un castillo, lleno de sorpresas, eres tù, ¡Cecilia!

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos reservados de autor bajo la responsabilidad del mismo.

Imagen: haciendocamino2 Jpg

Migraventura Net. 

16/02/2012 16:39 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿ALÓ...,HOUSTON?

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¿Aló...,Houston?

¡Bienvenida, hija mía!

¿Sabes por qué estás acá?

Para dar forma al gran coro celestial,

junto a Michael, y a varios otros.

Siempre admiré tu bella voz,

pero nunca tan hermosa como tu alma.

Cantarán para Mí esta primavera,

junto a las golondrinas y gorriones del Cielo,

pero el recuerdo tuyo quedará para siempre en la Tierra.

No tengas miedo.

Ahora, yo seré tu guardaespaldas.

¡Ven! ¡Abrázame!

Soy tu Padre.

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos reservados de autor, bajo responsabilidad del mismo.

12/02/2012 14:36 nevares Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

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POETA INVITADO: ANDRÉS SABELLA.

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ANDRES SABELLA GÁLVEZ.

Con motivo de ser este año el centenario de su nacimiento, múltiples homenajes se le rinden al gran poeta nortino, hermano mayor de nuestras letras, y que fue varias veces candidato al Premio Nacional de Literatura: artículos periodísticos, libros y recordatorios en vivo.

SABELLA fue un hombre múltiple: profesor en la Universidad Católica del Norte, periodista de fina pero cáustica pluma (cuando debía serlo), escritor, poeta, Hermano de la Costa en todos sus "zafarranchos", "caletas" y "mesones", columnista por décadas en el periódico El Mercurio de Antofagasta, a través de su columna "Linterna de Papel", prologuista de innumerables obras literarias, jurado de casi todos los concursos literarios, desde los años cincuenta  hasta su muerte, en 1989 (Iquique), y editor de una revista literaria llamada Colecciones HACIA, la Tierra, el Hombre y la Poesía; pero si hay una sola palabra que pueda definir mejor su semblanza de hombre, esta es la palabra PAZ. Fue autor de más de medio centenar de obras escritas, entre ellas: La sangre y sus estatuas; Chile, fértil provincia; Pueblo del Salar Grande; Poemas de la ciudad donde el sol canta desnudo; Cetro de bufón; la antología Hombre de cuatro rumbos, etc.

Este blog se suma a los justos homenajes al maestro. En su generosidad, Sabella prologó mis dos primeros libros: El jardín de las sombras y Cigarra!

Era un hombre esencialmente cabal en todas sus latitudes y meridianos. Un poeta cercano a la gente; puesto que su casa, en calle Uribe 666 (curiosamente, los números de la Bestia), siempre estuvo abierta no sólo a poetas y escritores, también a las urgencias de las tareas de los estudiantes.

 

DOMINGO EN LA BAHÍA DE NUESTRA SEÑORA.

                                 A Nibaldo Mardones y Juan Luis Sierra Aguilera.

                                 (del libro Hombre de cuatro rumbos)

 

Del opaco gemir de sus gaviotas

cae a Taltal la tarde forastera.

Taltal es una historia de madera

donde el tiempo olvidó sus viejas botas.

 

Una luz de venturas ya remotas

le entristece la sangre calichera:

se acuna el oro en una calavera...

¡En qué asfixias de horror, Taltal, te agotas!

 

Por el perdido brazo de Moreno,

el de tus "rotos" floreció bravío:

labrada fuiste en corazón humano.

 

De las alhajas de tu mar sereno

hasta los cerros de mentón sombrío,

"El Manco" siembra el rayo de su mano!

 

ANTOFAGASTA.

 

Antofagasta principia en una huella,

donde el sol fue la vívida simiente:

Antofagasta guarda entre su frente

levadura de océanos y estrella.

 

Lar de sangre y sudores en querella,

de la ambición del hombre es confidente:

todo aquí tiene pulso de torrente,

¡su historia, como un cántico, destella!

 

¡Oh, ciudad del Reloj de los Ingleses,

del Ancla augusta y La Portada recia,

rotunda de metales y de peces!

 

Eres un nido lleno de futuro:

te ama el viento, la vastedad te aprecia,

porque en ti lo esencial está maduro!

 

CANTATA ESCONDIDA EN UN CACHARRO.

 

Bebo el agua de Toconce

y en el agua bebo Tiempo;

la distancia, también, bebo,

llena de sombras y brotes.

 

Bebo el agua de Toconce

para beber los secretos

de lo próximo y lo lejos

del Ande - raíz de cobre.

 

Bebo el agua de Toconce

y bebiéndola renuevo

esa luna que en mis huesos

va muriendo a borbotones.

 

Autor de la selección y notas: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos Reservados del Autor de los poemas pertenecen a la Corporación Cultural Andrés Sabella G., de Antofagasta.

12/02/2012 10:51 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

RETINTÍN DE ORO.

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Qué cosa más inútil que el llavero

lleno de hambre de aldabas viudas,

a esta hora oscura del acontecer,,,

comentan entre sí mis dos falanges.

 

Me has llamdo, y por un instante,

tu voz remota

ha llenado de lechugas mis almácigos

que creía sin luz.

 

Ha corrido el vértice de la sombra,

como si una llave encajara en el pórtico

y lo abriera de nuevo, mi amada,

a la fe y a la esperanza ciegas.

 

Me he fumado otro cigarrillo

de puro contento,

a sabiendas, por tu llamada,

que éste me dará más salud que deterioro.

Soy mi propio médico, y me receto cuando quiero

estos paladares del sabor, a gusto.

 

Pero vuelvo al llavero, retintín de oro,

aunque ya no lo siento tan inútil.

Ahora,

ha florecido de umbrales por tu voz oportuna;

y estoy seguro, como recuperé mi nombre,

que esta noche sí saldrá la luna.

 

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos reservados de autor, bajo la responsabilidad del mismo.

11/02/2012 16:59 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ANTOFAGASTA,EN LA MAÑANA DE UN DOMINGO.

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La mañana del domingo se asemeja

a las arenas inertes de una playa

que recobra su conciencia de abandono, su estancia fatal.

Las olas parecen desmayadas tras la juerga de anoche

y la luna es igual a un recorte de cartón de ella misma.

Los hombres duermen en sus altos nidos de araña

y el sol anda, inevitablemente despierto, sediento

de conversar con alguien. No encuentra a nadie.

Toda su solemnidad es inútil vaso vertido, copas de vértigos desnudos.

Su redondez inmensa, simple artilugio de utilería.

 

Y, sin embargo, este es el Norte: infinito, pleno, indómito;

es el tráfago, el descalabro de Antofagasta,

ensimismado de cerros,

coronado por un ancla tan soberbia como maciza.

¡...Y el sol, entretanto, ocioso! ¡Sencillo mortero de piedras!

Silencio y soledad son hermanos a esta hora, enmascarados

por la sal del mar y del desierto inhóspito.

Al frente, casi abrazando el infinito, el istmo,

las islas guaneras, el roquerío insomne y marítimo.

...La muerte está paralizando toda actividad en una estalactita

de estratos duros y sin tiempo.

 

Si París tiene una catedral y una misa, una torre y un río que cena;

nosotros, la oquedad del infierno, hecha de caliche y yodo.

Huellas que parecen no llevar a ninguna parte precisa.

Buscavidas, como yo, sin preámbulos; aunque sin mucha esperanza.

El periodismo, inquieto, latente, en pleno desarrollo.

Los intelectuales de carrera y las figuras señeras, insepultas;

y de ahí, precisamente, el canibalismo salvaje que se practica a diario.

Es cierto, el pasado continúa casi intacto, pero...

¿desenterrar tantas veces a los muertos, vistiéndose con su ropaje?

¡No! Siempre  habrá un quehacer nuevo. Un "carpe diem" más urgente.

Les propongo, mejor, una simbiosis más novelada,

que, bien podría llamarse: "Los Día(z) del Gavilán".

Un perfecto empate técnico. ¡Y acaben las peleas!

"Que los muertos entierren a sus muertos", según se dice.

 

El pensamiento, quiérase o no, despierta y se renueva.

Es mejor equivocarse que quedarse quieto.

El viento se vuelve cada día más joven, como la ciudad,

abominando de sus viejos papeles, de sus registros.

Más de alguien se enojará por esto que digo,

pero es así la realidad. Poco culta.

Ambos, ciudad y viento no quieren tener edad; como los hombres, memoria.

Sólo quieren disfrutar de la aventura libre de cada hora.

¡Eso! Como un jinete ávido,

laceando todo lo que transcurre bajo el sol.

 

Enmarañada de calles y pasajes,

entre los altos telares de sus edificios, también joyas de orfebres,

Antofagasta

entra a reposar bajo el relente solar y el sudario del mediodía.

 

El mar es como una odalisca que, por fin,

se ha cansado de bailar a los pies del sultán tiránico.

Mas la ciudad misma no es una perla ociosa

como aquellas del Mar Índico. Es toda una joyería abierta

al resplandor del desierto y la perspectiva. Y si reposa a esta hora,

es sólo porque la noche de anoche ha sido muy larga.

 

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos reservados de autor, bajo la responsabilidad del mismo.

 

 

11/02/2012 14:50 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CENIZAS DE UNA PASION.

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Un volcán deshojado como una rosa

en la tarde moribunda también,

donde sólo sobreviven, como frágiles mariposas,

las cenizas de una pasión.

 

Paisaje de invierno, sin embargo: la nieve íntima

bajo los últimos árboles de la existencia

que se devuelve como el río desde los altos márgenes,

hecho un sudario de sombras.

 

Levanto mis hombros y me marcho

con la música leve de las semillas, dorándose a sí mismas.

El camino, sin mis notas, acabará más solitario que antes,

atorado en el paisaje como una gota de plomo.

 

Boca del torbellino, más tarde, hambrienta de labios.

Boca de la luna llena y hermosamente plena de vaho;

al alba, cuando el día todavía anda en pantuflas y piyama,

y la nostalgia sobrevuela como un pájaro mis palabras.

 

Puede ser magnífica la nieve, maravilloso el paisaje,

pero como el corazòn de la niebla de esta mañana,

repetido como un eco en el hastío de esas rocas,

tu rechazo continúa pegado a mis ojos.

 

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

24/01/2012 16:06 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL POLIEDRO Y EL MAR.

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                                           Homenaje a Eduardo Anguita.

 

Cada cima, cada loma del mar bañado por la luna

es un ángulo recto a esta hora,

un cráter lleno de maldad.

La brisa trae mensajes fríos de palomas.

El cielo se ha detenido, acantonado en una plaza fuerte,

dispuesto a resistir.

El último jirón del espacio es una fuga roja

de violines alienados, peinados como copihues.

Es un cráter cada patio, cada estancia de la luna loca.

 

Cada monte, cada valle, cada uña del mar,

de la mujer rosa marítima, roza una cicatriz de espanto.

Tengo el alma enferma de tangentes,

de turgentes sombras a babor, hinchadas de ballenas.

Aunque el mar, generalmente, es un santuario de sal,

no me devuelve la fe sino a gotas de medallas.

Aunque el mar es un remolino, hoy es una dura bofetada,

gracias a Dios, sólo un día a la semana.

Me desangra entre sus dientes, sus molinos de piedra, sus cascabeles,

y cambio, no sólo de semáforo, de rojo a verde, a olivo,

pasando por la muerte, el desnudo y el olvido.

¡Qué sombra sin labios!

¡Qué enorme escenario sin actores ni cortinas!

Ahora, es una sirena enloquecida;

después, un muslo lleno de pavor y gritos de guitarra.

Su sangre derramada como un vino

a lo largo de mi pechera, en la cimera de mi camisa,

con sus frescos ojos de mirar de vicio, de vidrio impuro;

boya única su ombligo donde cambia de dirección el viento,

donde se desnudan, suicidándose los cometas bajo el sol,

mientras cae un rocío de leves azucenas,

y los pulpos desatan el nudo de sus pies.

 

El mar da doce volteretas de sal y resucita

en las estatuas heladas de sus orillas,

de sus rodillas tan cristianas, ¡tan crisálidas!

y me convence con sus espejos

donde pululan arañas gigantes,

granates finos de orfebrería,

y esa voz casi madre, casi niña,

sediento de sonidos y de átomos.

 

Soy el nuevo Ulises,

partiendo de Ítaca en una barcaza,

remendadas sus velas por el destino.

Es el pábulo de mi sangre, el pabellón a proa.

Es mi estancia que gira sin estrellas, sin luna,

de tabernáculo en tabernáculo,

en busca de la hostia marina

escondida en el fondo de tus ojos.

 

Mi duda,en tanto, es enorme, densa, como una gota de parafina

contenida en una botella falsa que flota a la deriva.

Gotea el cáliz en las lejanas viñas,

las simientes de rodillas rotas,

en cada herida, la flor de un niño.

 

Sé que me esperan en casa,

y son dos monstruos, Penélope y su hijo,

nuestro hijo,

padre de todos los monstruos paridos.

en tanto yo marche

por el mar y sus estatuas vigentes y vírgenes

en una gira, en torno al dios primitivo, y ciega,

segando los remolinos como trigo.

 

Autor: Héctor Cordero Vitaglic (Julián Rojas).

Derechos Reservados bajo responsabilidad del mismo.

11/01/2012 19:20 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL ALMA SABE...

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                   (Dedicado a la memoria de los 21 compatriotas en el accidente aéreo de Juan Fernández).

 

El alma sabe cómo salir del agua.

El alma sabe cómo sobrevivir al frío.

De un solo salto puede pararse y volar hacia el sol,

desde las profundidades y encontrar al Padre.

El alma es el mejor de los sobrevivientes.

Jamás el alma será un islote abandonado,

ni un abismo desierto.

 

El alma puede vencer a la lluvia y a la muerte,

a condición de que sea un alma de fe,

un soldado de Dios, valiente.

El alma sabe cómo subir desde las profundidades azules

cuando cambia el color de la noche a un tono más claro.

El alma sabe ser el mejor sobreviviente...,

volando como una alondra

bajo todo el enorme peso del silencio.

 

¡Qué es para el alma el camino de regreso

sino apenas el graznido de un ave

sobrevolando el mar

entre algas y peces!

¿Quién podría decir esta alma está perdida

teniendo a Dios de luz y faro?

La fuerza de las almas, todavía de fe henchidas, pueden

voltear las piedras, superar todos los torbellinos...

hasta hallar el camino de vuelta.

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

05/09/2011 12:29 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DOS TIGRES COMIENDO PAN.

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Dos tigres comiendo pan,

paseándose como gatitos sobre la mesa.

Sus lenguas: una lija gruesa.

Sus hambres, portentosas como la luz.

Grandes bigotes de amanecer.

Olor fuerte y salvaje.

Sus patas, enormes y exactas,

jamás volcaron platos ni copas.

¡Con qué felina delicadeza

nos arrebataban de un solo y relamido mostachón

los mendrugos desde nuestras manos!

 

Lo soñé hoy, domingo 21 de agosto,

a las 6,00 AM., lejos ya para siempre

del cometa Elenin y sus alineaciones chantas

con Júpiter, Mercurio y Zoroastro.

 

El sueño fue mucho más real y sobrecogedor

que un terremoto.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

22/08/2011 12:00 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL JARDIN DE LAS MARIPOSAS.

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Era el patio de las amistades clandestinas

(niños jugando y sus padres se odiaban en el vecindario).

A veces quisiéramos que el sol mantuviera la boca cerrada,

que no nos dijera nada.

¡Oh, si pudiéramos, volveríamos a alimentarnos de manzanas,

como en el viejo Paraíso!

Peor todavía, no comeríamos otra cosa.

Los errores inauguran estatuas en nuestra sangre

y los crímenes y pecados jamás terminan de coagularse.

Están frescos y tibios allí, como en cinemascope.

 

Menos mal,

que no nos delata el tanteo de la lluvia en el zinc,

ni el sorpresivo portazo del viento en la conciencia.

¡Oh el infinito calvario de lo que hemos dejado de hacer, por lo que somos!

El dolor es todo aquello demás. Lo que nos sobra.,

lo que nada tiene que ver con nuestra estatura,

la sospechosa sangre de nuestro diario quehacer.

 

Somos ese niño que encontró un día

la plantilla de la conversación secreta entre sus padres,

y en cada orificio, en vez de una vocal o una consonante,

vio, con horror, que asomaba un gusano.

O como ese otro, aquel

que encontró en casa un látigo manchado de sangre.

Era su padre que trabajaba secretamente para el Estado opresor.

El mismo que

le hablaba al niño de mariposas en sus ratos libres.

El mismo hombre dulce que coleccionaba para él

sellos de correo y mariposas de mil colores,

y que lloraba cada vez que pinchaba una en el insectario.

La madre, en tanto, era un tranvía al pasado: desvencijada y ya sin líneas,

llenando sus ojos tristes de polvo y atardeceres rotos.

 

Un día, el niño limpió cuidadosamente el látigo.

Su padre, al descubrirlo más tarde, tuvo que morderse los labios

y apretar los puños.

Sin embargo, no le dijo nada. Le regaló una caja de bombones.

El niño había comprendido en su inocencia

que ese cuero endurecido, aunque mancillado de gritos,

era todo el ingreso del hogar. Lo que compraba mariposas.

 

Este mismo niño, manzana abajo, oyó un día

que un hombre del vecindario, despechado, le gritaba a una mujer:

"¡Eres peor que el cadáver de una semilla!" .

Y la frase le quedó ardiendo en las orejas

y quemándole la palma de la mano para siempre,

       como un clavo que ya llegaba tan puntual y tempranero

a su vida en bajada.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo la responsabilidad del mismo.

19/06/2011 12:29 nevares Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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