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Nevares

EN LAS RIBERAS DEL RAHUE.

EN LAS RIBERAS DEL RAHUE.

Se lleva el reflejo de la ciudad en un ala, el queltehue;

y en la otra, humedecida, el cielo oscuro de marzo.

Piloto de la inmensidad,

su grito es grave, metálico, como un cínife.

 

Yo estoy entre alforjas de humo,

entre botones de sangre,

y tardes con intenso olor a cuero, a vino, a tráfico de almas,

zurciendo los versos que otros vienen a visitar

como en una florería.

 

Yo estoy con el cañón de tu voz apagado

escuchando el silencio de la ciudad,

imaginando que paseamos bajo la lluvia repentina,

mientras estallan los aromas del café

y el de las dalias ya resecas del olvido.

 

Y no sé qué haces con tus sedas

ni en qué oficios misteriosos se ocupan tus manos.

Si hurgan en el pasado de unas cartas,

si abren unas cajas ya oxidadas de recuerdos.

O simplemente duermes, y no haces nada.

 

Ese pájaro representa la libertad

del viento que se mueve a destajo.

Calles paralelas.

Luces de un panal, de un pulmón que trabaja con todas sus fuerzas,

mientras marzo se desgasta en mis naipes

de rostros repetidos hasta el cansancio.

Más allá, el arco de un puente; el dormitar del río

oscuro y verde y ronco. Y cuando amanece, no hay nada nuevo,

sino lo mismo.

Las alforjas de humo, el olor del cuero, los papeles llenos de sangre.

Tu voz ausente en el auricular de los siglos.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

FINAL DE MARZO.

FINAL DE MARZO.

Qué fuertes son las nubes que se llevan el sol

como el grito al niño en la oscuridad del sueño

y más fuertes las olas que graban el rumor del paso del tiempo

sobre la candidez de las rocas

Ambas atraviesan nuestros collares de miradas brillantes

que siempre tejen la vida en torno a la esperanza de algo más seguro

porque somos sólo palomas viajeras untadas en la palabra de Dios

y si hay algo negro en nuestros picos en nuestras alas

es porque de allí nos tomó Él al sumergirnos

 

¿Los trenes han de ser negros andamios de demonios?

¿Sólo suspiros de ilusiones los torreones de la fábrica

los anillos de boda del humo?

¿Y el carbón del lápiz un intento de fuga?

La luna otorga permiso de circulación

a los días que van cayendo hacia atrás

y que navegan como buques fantasmas sobre el recuerdo

pero de repente en la conjunción del rayo y la estatua

nace el trino del amor que enhebra dos tumbas silenciosas

 

Sus inquilinos se enamoran

a partir del hierro de sus nombres que ya olvidaron

y se aman con la fuerza de la mirada

que todavía enciende las lámparas

desgastadas como joyas en el fondo de sus cuencas

¡Tanto valor en el árbol viejo

que ni siquiera sirve para un incendio!

En la puntada certera del cerebro yace

el zapatero prodigioso del destino

y se firma la alianza entre el camino y los pasos

¡Oh la ventana herida por el resplandor de tanta muerte!

Y el pedernal que queda impregnado de vida

¡Oh la biela poderosa de la mirada que logra unir a dos muertos!

Y el cementerio todo huye como un loco despavorido

con la luna incendiada entre sus brazos

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

PORTICO.

PORTICO.

Caballos, hombres, bosques, espadas

...,todos murieron

en un solo río apagado de fulgores:

la barbarie.

 

Se quejó un siglo la tierra

sin poder respirar

sino por sus venas más subterráneas.

Cuatro pisos de alto llegó a tener la luz;

y había que creer de verdad en la luna,

para disfrutarla,

porque ya no se podía confiar en el sol

con tantas celadas y rebeliones.

 

Y el ramo del amor

¡qué importancia en la mano reunida!

El velo de la novia,

como la paz y la paloma, codiciada por todos.

Sobrevivió la palabra del poeta para contarlo

al viento y a quien quisiera escuchar,

bajo el temblor de la noche

y el pánico de tenedores, de cucharas.

 

Adelanta el pie, si puedes;

pero ten cuidado, que la historia es resbalosa de sangres.

Fulgores que apagan el río de la tarde:

espadas, bosques, hombres...,caballos.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

ANIVERSARIO.

ANIVERSARIO.

Todos los bromos de tu oro robado hace cinco años

y que lloramos en la ocasión tú y yo - los tuyos míos -

y ambos juntos otra vez

por el mundo hendido en dos

mostrándonos su lado malo su abismo

hoy constipan tus recuerdos amargos

¡Y que hasta esto tenga aniversario!

 

Yo te adoro

pero no alcanza ni el oro de mi amor

para amalgamarte los dientes de la sonrisa

y sigues añorando el tibio metal de lo que te falta

como el pan como el páncreas

repasando las pulseras las gargantillas en tu memoria los anillos

que nos dejaron no sólo sin consuelo

sino viudos de los dedos para siempre

 

Por el forado del día y el salto aleve también se fueron

la vida en calma

la intimidad que no alcanzó a gatillar sus flores

y el apellido de ustedes sufrió qué duro remezón

que todavía tiembla en los tazones de la cocina

en los azulejos del baño en los punteros del reloj

 

Ya nunca volveremos a tomar un té catártico

rojo y reposado como todos los cristianos

 

De los ladrones nada se ha sabido como es habitual

Se perdieron entre los bastidores y las pelucas de la justicia

que todavía escribe - según me dicen- con pluma de ganso

oscuras letras góticas que sólo ella entiende

¿Será agnóstica la Justicia que en nada cree

ni en el dios reparador de los bienes?

 

Hasta el rastro de la Esperanza se perdió

con la pista de los ladrones

y en este aniversario no sé qué encender qué apagar

Se llevaron la torta de nuez los fósforos las velas y nuestro aliento

El automóvil del juez

que hoy por primera vez tiene que volver a pie a casa - como cualquiera -

 

Todo todo todo se robaron menos este poema

A Dios gracias los ladrones no han aprendido a leer

Robáronse las cañerías de cobre los medidores del agua

dejando en pie el incendio el dolor las llamas la barbarie

Olvidando llevarse sus libros analfabetos

los códigos de la República

las inútiles leyes

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

YO, EL OTRO Y EL TERCERO.

YO, EL OTRO Y EL TERCERO.

Ser el Otro,

el que recibe siempre del Yo, pecador y augusto.

Del que lima de sus uñas todo rencor y avaricia,

dando, dándose en cantidades sin límite,

para gastarse de lo que es.

 

Ser el pasajero eterno del motor que lleva

pero que no viaja, quedándose siempre

en su función de platinos y bielas.

La mano del Otro siempre redonda como la moneda

que no, que nunca le será propia. Apenas prestada.

 

¡Ah, qué maravillas de intercambios metafísicos,

rosados, dorados, pancreáticos!

Yo, que poco he entendido de la fe,

y que en economía me declaro completamente perdido,

pienso en todos estos trasvasijes, en estos todos trajines.

 

La iglesia de Dios es testigo. Pero ¿sólo es testigo?

¿Como las bancas entre los gritos de la Bolsa?

¿Sólo tierna madera sentada?

 

Cada uno tiene algo del Yo, y mucho del Otro.

Porque amanece, y nunca se sabe, de pie,

qué nos espera tras los tenedores

y en la tenebrosa profundidad del plato.

 

Mañana mismo, tal vez,  tendría para comer

sólo mis hermosas palabras,

y no sea ya ni el Uno ni el Otro,

sino el Tercero, el Invisible.

El que llegó tarde a la ración del Amor.

El que no alcanzó a golpear las puertas de ninguna conciencia.

Y sintió el portazo brutal de la vianda.

 

Abriré mi bolsa en las bancas de la iglesia,

y no encontraré nada,

cantando como una belleza. Transfigurado por el hambre.

 

Allí estará, sin perdérmelo

...todo lo que yo sea.

Mi cigarrillo al pie del esternón.

Mi solemne clavicordio de ayes.

Pobre, al fin pobre, como Dios en la cruz desnudo,

cenando mis cirios y sus velas.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

CESAR Y BRUTO.

CESAR Y BRUTO.

Si recordara todo, todo,

la puñalada de Bruto en las espaldas de César,

tendría que jubilar mi tiempo,

porque hasta mi sombra ya tiene duro bastón y canas cansadas,

y el recto que veis por allí, entre vosotros caminando,

sin Senado, sin Imperio,

es sólo una proyección ¡una más! de mi alma.

 

Y si os pido un duro, un solo duro, el más amargo

( perdonádme ),

no me deis un bastón por el puño, que ya tengo.

No me hagáis más viejo ni más sabio con vuestros consejos.

Ya estoy enteramente iluminado, y listo para partir de nuevo.

 

¡Oh cuántos tesoros de luz y de tristeza

se lleva el agudo metal; y la carne lo que se trae,

al ir y volver, enterándose de todo!

Porque esto de hablar extrañas lenguas dormido,

de hielo puro, de fuego austral,

es porque, a veces, claro, no tengo a nadie.

Y hablo conmigo mismo, desde el presente al pasado, y al contrario.

Me cuento en el oído derecho, y en secreto,

las corazas que me van tendiendo los años.

 

Al cadáver lo pueden matar cuando quieran

( eso es más que cierto ),

¡pero lo que cuesta asesinar los recuerdos!

Hay que tener una virtud especial que pocos tienen.

Borrar las páginas del alma bajo la luna llena,

cuando las palabras asoman a tumbos en el papel,

coronando las monedas de a diez.

 

Y se borran las comas los puntos aparte los suspensivos

y nadie nadie está muerto nadie está vivo dentro de su tumba

es como si esperaran

como si se buscaran eternamente

César y Bruto en la mirada

a la puerta sin luz del tiempo

Uno por el beso amado del hijo

y el otro

por matar al padre y la novedad

el sentir el dolor en la carne que es UNA

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

SE HIZO VIUDA LA NOCHE AFUERA.

SE HIZO VIUDA LA NOCHE AFUERA.

Se hizo viuda la noche afuera

cuando en mi sueño

de otras orillas más negras

murió dentro de mi vieja boca un caramelo

Reuniéronse los ancianos de la aldea

pero nadie sabía decir los responsos

en concordancia con las leyes

a la muerte de lo tierno y tan dulce

 

Dejemos aquí un espacio dijo el sol de mayo

que no alcanzaba a cubrir toda la vecindad

y quedaban algunos gallos temblando de frío

de absurda vanidad de plumas

Lo que desmiente digo  ya despierto

que no haya nada nuevo

Encabritadero de cintas y sin una brizna de viento

para inaugurar las arrugas de mi alma

 

Ni en qué gastar los dientes de mi boca

fijada la fianza y el plazo que han dispuesto

para una larga investigación de astros

tendrás que cenar por mí y beber del agua

de mi montaña imaginaria

hasta dudo que podrás con tal carga

y más encima y como si poco fuera

visitarme en los fierros varados del domingo

 

Mi único miedo es dejarte a solas con tu viudez

sentirme las horribles estacas

la cresta desgallada en mis pies

y sin saber qué hacer con mis saltos de cama

Se retrasarán mis lecciones de ángel

...y todo por un caramelo que soñé destetetado ya

para siempre

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

CAMPO VIRTUAL.

CAMPO VIRTUAL.

Necesito enviar urgente

una sonda exploratoria al fondo de mi alma,

mientras los otros hombres juegan a las adivinanzas

con los demás planetas.

Pero ¿qué es el alma? lama-mala-alam-maal.

¿Le duele cuando ahora son las consonantes

las que muerden las dos vocales?  ¿Dónde queda?

¿En qué gabinete? ¿Dos peldaños aun más arriba

de todo lo que pueda imaginar?

¿Metal, algodón, fibra, plástico servil

enemigo de la ciencia? ¿Lengua pura de fuego celestial?

¡Oh por qué no nos enseñan estas cosas en la escuela

en vez del número divisor, en vez del eco de la misma voz...

que es como una hez de pájaro, amarilla y marchita!

 

Se me ocurre que el alma no es riñón,

ni corazón, ni pluma, ni cerebro lúcido;

que no es simple pulmón izquierdo.

Que el sentimiento es sólo su antesala.

El alma es un código de barras.

Un campo virtual, como un correo electrónico.

 

Mi alma debe estar llena de los deshechos de llamadas interrumpidas

a ti, a Dios.

La misma sentina de siempre, por no decir tonada,

cascabel lúgubre de mi infancia,

vómito actual de cantina.

Y anda buscando un escenario para su do de sangre clásica.

Un dado dentro de un círculo, que aprieta,,,que ahoga.

Los cuatro costados son tu rostro. Y eso es todo lo que sé de mi sospecha.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo. 

EL BAILARIN.

EL BAILARIN.

Sus propias piernas se le clavan

en el corazón al bailarín.

Así es que, cuando da el último salto,

la cabriola que enloquece a la multitud,

va cayendo muerto en el aire.

Es como un resorte suicida.

 

El público estalla en aplausos.

Hay sangre y lágrimas por todas partes.

Sangre en los telones.

Lágrimas en los pasillos.

Luto en las crónicas y en los anteojos

de los críticos de arte.

 

Pero la función continúa cada noche, inevitable.

Los muertos reviven para volver a morir en la escena final,

en los pasillos, en las crónicas, bajo los telones.

( Sería terrible que Pierrot olvidara a Colombina ).

La tierra es una roca incendiada,

una manzana enamorada que vaga por el cosmos.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Resrevados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

EL ORIGINAL,EL DOBLE.

EL ORIGINAL,EL DOBLE.

Ése, el del espejo, no soy yo. Es otro,

y sólo se me parece,

porque cuando me voy, se queda allí,

flotando en el líquido amniótico.

 

No hay forma humana de tratar con él:

mueve los labios cuando le hablo, es cierto;

pero no me responde.

¿O acaso el sordo soy yo?

 

Será que sus murmullos inaudibles pertenecen

a la inmaterialidad del sueño o del cristal,

y, hechos de gotas inasibles,

no los resuelven ni la tristeza mía ni el valor.

 

Y, por lo mismo,

no llora él ni paga impuestos.

 

Trato de rozar su mano, que se evapora,

y siempre algo se interpone en la dureza del vacío,

aunque tibio y elástico.

¿No es lo mismo que sucede entre nosotros,

los originales? ¿O debo decir, los dobles?

 

Todo este techo sombrío, sin noche.

Esta ausencia irreverente de aire.

Esta hora que pesa mucho,

más que todos los minutos que contiene.

 

Dan ganas entonces de devolverlo todo

en el agujero sin fondo del espejo.

Pero ¿qué? ¿A quién, si ya no hay nadie,

y lo que se ve es el reverso de la misma pared?

 

Desorejado para siempre, el fantasma

me escucha en silencio y me presiente.

Continúa en mí, hasta que yo mismo he dejado de ser

...y entre los dos

se ha roto el cristal y el puente.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

CRUCIFICADO A LA MESA DEL PALADAR.

CRUCIFICADO A LA MESA DEL PALADAR.

Crucificado a la mesa del paladar

por los ganglios hambrientos de esa tarde

me han disparado de todo

un café en la penumbra de los clavos amargos

luego dos botellones de cerveza fría

dándome en el apetito voraz con todas esas salsas blandas

 

Veinticinco millones de sensaciones verdes

como si mi esqueleto no tuviera

los dos codos articulados de metal pensante

y cae por la borda una reineta acuartelada en arroz

como un traje de novia

un puré soberano que sobra a las sobras amarillo como el carey

huyendo de sus pernos de aceite

 

Voy sacando cuenta de las muelas que me quedan

oh laborioso zapatero del barrio

y los calamorros de combate que mandé

a reparar al dentista

porque me mordían los tobillos sus lenguas incaicas

 

Zafarrancho en la cocina esofágica

por culpa de las plumas de la alegría que a veces se desatan

pájaro inclasificable

cuando te tengo vestida como un carnaval

y ya no importa qué muerdan mis hambres colectivas

que mañana sea martes o júpiter

con tal que sea

me alimenta el júbilo de otro paladar

el café con mesitas entre mis encías

la voladera de las sillas cuando te caes para acá

en plena profundidad de sienes

y salen garras de mis ganglios satisfechos

y hasta camellos se pasean entre las hormigas del barrio

oh laborioso zapatero oh oh oh tierno dentista

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

SINOPSIS DEL CIEGO.

SINOPSIS DEL CIEGO.

Que no te sorprenda la Verdad desnudo:

te arrancará los ojos para siempre

con su gran piedra impecable de lustre,

de inaugurada zapatería,

maleando las paredes de todo tu occidente.

 

Es posible. Sólo posible, repito, que tales

palabras tengan su tenaza precisa,

como si fueran esta tarde justamente

a arrancarle los dientes al Destino.

 

Pero la Verdad puede ser también un grumete

que se quedó amarrado a los húmedos palos

azotados por la niebla.

No lo explica bien la sinopsis del ciego,

el traquetear inocente del cojo.

 

...Y, entonces ¡oh camellos en bata, inoportunos!

todo sería como una función de cine barato,

cuando las sombras se apoderan de la platea

y no hay ya quien dirija la función del órgano que ve,

de la sangre que siente.

 

Sólo un celuloide humano y falso.

¡Y confiábamos tanto en el ojo colector!

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

TU VOZ QUEMADA EN LAS PELUQUERIAS.

TU VOZ QUEMADA EN LAS PELUQUERIAS.

El silencio me pesa el doble en el bolsillo

por el teléfono atroz de tu ausencia.

Y eso que hice un curso rápido de hilos misteriosos

para entender la diplomacia con que se mueven las líneas.

Estoy rayado todo: la musculatura de mi camisa café,

los nervios que comandan mis vísceras,

el tinglado de las calles que se abren

como una rosa reseca a mis pies. Recién desembarcado de una lluvia plena.

 

Consulto con mi hígado, gestor de la madrugada,

y justo me da en el diente el alarido de las 12,

y se desnuda de su pajarita el día viernes.

Los interiores...¡qué vergüenza verde!

Al frente, un salón de automóviles dice que todo está en regla.

Los volantes nuevos como bruñidos almirantes,

el plástico que tiene un olor a golosinas,

los colores inmortales del Capitán Sol.

 

Mi razón viene de otro planeta; y el bolsillo se ensancha,

se profundiza con tu voz quemada,

como si te hubieras quedado dormida en una peluquería de barrio.

No me servirá tu espalda de sillones rígidos, concejales.

El viento abrirá una página al azar en el breviario de tus notas,

que a cada rato dicen que no.

De cuántos kilómetros de alto y de ancho está hecho tu silencio

que ya perfora mis sentidos.

 

¡Oh las arenas movedizas de tan pequeño mecanismo

que se traga el valle, la tarde entera!

El doblez amarillo de la página,

la curva inmediata de aquella serpiente. La ese del sí, que te cuesta tanto.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

 

SOCIEDAD MUY ANONIMA.

SOCIEDAD MUY ANONIMA.

Unos empujan mi poesía para allá;

otros, para acá.

Y tú, a vces, mi amor,

me dejas en la línea negra del ómnibus.

Suda como jalapa mi jaiba nortina

dentro del Quijote de esa mancha

que ni con cloro ni con perlina me he podido arrancar.

Lo que sé últimamente, es que tengo que producir

ojalá unos huevos cuadrados celestes, que se vendan

a buen precio en los museos, en el mercado.

Pero, ya ves, ni ese amigo internacional mío,

de tantas polvorientas calles tardes lentas,

me quiso ayudar en mis ayunos.

Me entra el pánico del primer capítulo de la sangre en que escribo.

Se me llenan de aire malsano los ventrículos

y en mis sopas acuarteladas de cada martes, se asoman

hasta las viejas momias del padre Le Paige.

 

Me desgasta y desgasta esa ciudad que ahora no vivo en ella

y me chañaralea la pálida distancia,

el pimiento incaico que llevo atado al rubor,

¡oh geiser helado en que estornuda la tarde!

Más liviano que nunca de mis llamas, de mis alpacas,

radiante la fibra védica, ventana acristianada sin mar,

sin embrague, lo veo todo, como el ojo redondo de Dios.

Sólo que tú insistes en dejarme sobre la línea negra del ómnibus.

Sólo que tengo que vender y venderme, y volver a vender en esta sociedad muy anónima

( recién lo descubro ),

para volver a ser.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

LEVIATAN.

LEVIATAN.

Cuando yo anduve ciego de los ojos por la vida,

cayendo mucho, nunca callando, que no es lo mismo,

arrastraba sueños o empujaba ambiciones. Iba,

un cigarrito en el morral, un montón de cenizas.

Todo hombre encadenado a una mujer está perdido:

obsesionado por sus labios, su pelo, deriva,

un Leviatán en las aguas cada vez más oscuras.

De pronto, un día nos iluminaba con su luz.

Es Cristo, que se resiste cada vez a dejarnos.

...Pero siempre el cigarrito marcando la jornada!

 

¡Qué pedazo de luna llena y alta, encaramada!

Me arrojaba al suelo, al abrir la ventana, al soñar,

el calor muy denso del verano sobre las sábanas.

Ella, con su martirio y sus hijos, lejos; yo, solo:

cigarrito en el morral, pieza de alquiler barata,

la figura de un Leviatán pegada en la pared.

Todo el día inventando justificar mi pobre alma,

conversando con el único señor dentro de uno.

El amor de dos, flaco como un tenedor sin hambre,

rechaza las ideas que se ponen por delante.

 

Arriendo un par de ojos buenos, académicos, negros,

para que la mentira tenga un tono más parejo

en la pared brusca del Leviatán, del tenedor.

La amapola se deshace de tanta calor. Viene

por sobre el rumor de las hojas secas el invierno

galopando mi novela definitiva. Ultimo

capítulo. Beso, no sé si a la mujer o al monstruo.

Hay una cadena bajo la luz. Me ata, me desata.

Soy un faro único, escribiendo siempre versos blancos.

...Mi madre habrá de arrepentirse de haberme tenido.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

INSTRUCCIONES PARA EL BIEN BAILAR.

INSTRUCCIONES PARA EL BIEN BAILAR.

Es tan fácil bailar bien a condición

de que los pasos se independicen del cuerpo

de que la música se entregue fatalmente al ánimo

como las gargantas perdidas ya a las cimitarras

es decir a los corvos alfanjes ¿queda claro?

Ponga Ud cara de esclavo oriental

No tiene que ir tan lejos como a Persia

basta la africana Libia refiriéndome esta vez

al cafre país y no a esa hembra magnífica que mejor no me acuerdo

Tiene que haber desiertos a sus espaldas arenas muchísimas

ojalá sin rímel puras de viento abrasador y sílice rubia

igualmente una luna crepuscular ojalá

ah y córtese las uñas de los pies haga si quiere con ellas

una fría sopita de gazpacho

para reponerse mañana del estampido brutal de arcos bronces

y violines locos piense en las arañas tejiendo sus guaridas oscuras

cierre los ojos y déjese llevar por el bombeo de la sangre

sienta los muslos ( los de ella ) en la boca toda

y al revés

no hemos inventado nada para qué se asombra

yo les aseguro que es el mismo el sol de Karnak

que el que apenas calienta la sangre de los pingüinos

pero cuidado no se le vaya a pegar sus andanzas torpes cinematográficas

no hacemos ni historia ni filmografía al divertirnos

machos de tango en pecho en galeras antiguas

o rumberos salseros del Nilo es lo mismo

La música es una piedra con sienes plateadas o un pedazo de ala que sueña

elevarse o sacarse la cresta en el suelo

un diapasón contoneándose sobre el abismo filosofal

y si le vienen esas dudas de sexo si vacila agárrese

de las pechugas fibrosas de la mujer

que allí estará entre las líneas quebradas de los bemoles no lo dude

tan cierta e incierta como la proa de un buque

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

EL LOBO QUE VIVE EN MI.

EL LOBO QUE VIVE EN MI.

El lobo que vive en mí y que no olvida

jamás su pedacito de selva

en la cuadrícula augusta de una baldosa

festonados viernes de sonrisa canícula

cuando vienes

te mordí muy fuerte los labios lo siento

córrete un poco para adentro animal

que todavía no llega san Francisco

y tampoco es hora de predicar

 

Me han dejado los humos acorralado

entre el aura celeste y la bocanada caliente

sólo de la memoria me deshago en este hartazgo de carne

aunque el cánido animal tiene otros recuerdos de sangre

de clavos que se desclavan desde lentas paredes inversas

y la edad que suda semestres cautivos de sombras

errantes globos nómades

virtuosísimos de tacto al sentarse

en el puro aire impuro de la tarde

 

Embolo de capucha café taza a taza bajando el líquido cuadrado

por tu rodilla rota que espesea en el fondo arácnido

un nudo no sé si griego o latino qué importa si lo deshago

tal vez demasiado pronto

tu cintura llena de cíngulos albares

contra la leche negra del amanecer desbocados de uñas

oh ángelus oh sempiterna luz que amarillea girasoles

oh alma mía cánida que se desangra como un hipérbaton

bajo la canícula calva de las sílabas silbantes

roto ya para siempre de todos mis dientes

magia única de los viernes y animal que suda singular

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

EL DOLOR Y EL SACAMUELAS

EL DOLOR Y EL SACAMUELAS

Construir escaleras sólidas de afectos

al interior de esa pieza dental infectada,

para que el dolor pueda, subiendo los peldaños,

sublimarse.

He pegado a Cristo en mi mejilla derecha,

porque el arquitecto, al equivocarse,

desplaza caracoles que caen en la oscuridad,

no llevando a ninguna parte.

Porque el dentista sale de vacaciones,

sin atender a nadie hasta marzo.

 

Hoy 14 de febrero está de aniversario el árbol de mi dolor

y trastabillan sus raíces en mis encías.

Me duele este sistema injusto, impostergable,

en que uno hace cola a la intemperie,

levantándose inútilmente a las cinco de la madrugada.

Atenderá apenas a cuatro pacientes el sacamuelas,

y, luego, ¿adónde? ¿A Miami?

Ya tiene anestesiadas sus valijas en el automóvil,

esperando la salida del avión.

 

Mientras él se marcha lejos,

mañana seguiré recogiendo frutas.

Los papeles se caen por un agujero de la mesa,

donde también gotea.

Los nervios, alterados, se asoman a mi edad.

Brillan bajo el pelo reteñido mis canas. No engaño a nadie.

Estoy varado en casa a las nueve menos veinticinco,

como los carros oxidados en el patio de una vieja maestranza.

No sólo el corazón, sino todo el cuerpo flechado.

Soy la esperanza de pasado mañana.

El cadáver que resucitará en marzo.

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

ABEJAS SALITRALES EXPLOSIVAS.

ABEJAS SALITRALES EXPLOSIVAS.

Los arcos del próximo día

que me dieran el oro que esperaba desde niño:

la dinamita como una hornada de pan sobre la mesa,

y la pequeña, cifrada luz del explosivo,

celosa como una miel de sus propias abejas dormidas.

 

Crecieron las alas; esta vez, las mías,

y me lo recuerdo todo, sustantivo,

como un golpe artero en el rostro del Hombre.

El terrible agujero de lo que se debe.

 

Padre al linóleo, al relieve realzado,

con el olor de la sal de la playa, del salitre.

Y la grande locomotora que pasaba

a media cuadra de nuestras almohadas

de niños taltalinos...

y le poníamos tapitas de cerveza, pequeñas traiciones de piedra,

arrancando a escondernos de la inminente tragedia.

 

Se acabó ese día de cerro, de playa,

y lo que nos falta ahora,

no a todos en igual medida,

parece sobrarnos en la sed de los años.

Como los zancos, de pitas y de latas, sobran a los pasos;

como sobran las hambres a los dientes caninos.

 

Y el salitre sigue en la pared, la parietal azulosa,

aunque ha milenios

que ya cerraron la última salitrera del alma,

la que produce los sabores meridianos de la tierra.

Y se murieron las abejas en el pequeño jardín,

la casa toda,

y explosaron, amarillos, los años de la infancia.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo la esponsabilidad del mismo.

DROMEDARIOS

DROMEDARIOS

Tengo una O perdida en el corazòn

menos mal que sin velas ni flores

Tengo una O sencilla

dactilogràfica

sin mayores complejidades de aguas tintas

entierro solitario en la pared del Este

me duele en los atardeceres compulsivos

tras el solazo de las frambuesas

y el cuentagotas de la soledad

muela que arde en fiebre

oh loco tragaluz de enero tus vidrios

tu ilusiòn colada la pared del sueño lìquido

el viaje que harìamos

y se ha postergado por enèsima vez

salièndole què callosidades a las matemàticas del amor

y una masa que paga fondeadero eterno en la dàrsena

casco vacìo a eso de las seis

todo un circo en la raìz que duele

innumerable payaso arrastra la marea

cuadrando la luna los cìrculos

borrando las pecas lo que se paga

digamos salud en bien de la mùsica mayor

 

 

Autor: Juliàn Rojas.

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