Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.

EL RIO MAGGIAR.

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¿De qué me sirve este Danubio?

¿De qué le sirve a mi alma, pregunto,

este Danubio, no azul, sí lejano

y verde como una serpiente de jade?

 

Al niño húngaro le sirve para arrojar

monedas y piedras al agua y desnudarse

y, luego, volver a la escuela, rondar la fábrica,

imaginarse a su madre. Pero a mí,

esta mañana, entre papeles y desperdicios,

cuando he amanecido más grande

y me cuesta doblarme para pasar bajo los mapas,

me duele, corriendo por mi memoria, con sus gemidos.

Y duele con sus colinas llenas de catedrales,

con sus vitrinas sedientas, sus puentes metálicos,

sus barcazas repletas de turistas.

 

¡Qué ganas inmensas de sentir gaviotas,

de ver retozar en sus aguas a un lobo marino!

¡Pero nunca! El día allí es ecuánime, perfecto

en florines, a cien brazas del temblor,

a jornadas enteras de esta humanidad.

Maciza historia que devana la imaginación:

los museos, al aire libre. Sus muertos ilustres

viven a diario. ¡Trigo en los pedestales!

¡Tanta voz que se levanta en cada grúa!

¡Fuentes y gitanos, una misma cosa!

Una ciudad errante en cada café. ¡Orgullosos de su orgullo!

 

Nunca maldije tanto no hablar

ese idioma de sílabas asfixiantes.

La tuve conmigo, y no besé a una madre

en su frente. Vieja como una sabia rodilla.

 

Caminando la ciudad, pueblos enteros,

no hay nada que descubrir con esta ambigua cabeza.

Hay que descender a sus várices,

dejarse caer en sus miedos seculares,

trepar hasta su dura espiga y esquivar el mal.

Afuera, como en todas partes, venden

sonajeras, tarjetas al pasar, estrellas congeladas,

triste ropa de Taiwán...., reflejos del ser nacional.

 

El Danubio repercute hasta aquí,

sucio de paredes, ambicioso de ímpetus.

Es por ese afán, ese padrinazgo de los ríos,

ese oficio de sonar bisagras, como notarios de la tierra.

Humea en mi soledad y en mi silencio,

hace crujir sus botas,

dando un último relincho en sus escaparates

con olores a lozas y a libros,,,,y desaparece.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

04/01/2008 15:31 Autor: nevares. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE AMOR Y DULCES.

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Esta tarde canta Gardel

y será más dulce que nunca:

vendrás a tomar un café conmigo.

Luego, haremos el amor sobre el piso.

 

Pero son las 12. Y he salido

por las calles mojadas a acortar el día.

       No he visto asomar ni tu nariz

desde el invernadero donde trabajas.

 

Tampoco encuentro una carta para mí

en el Correo.

Deben haberme borrado ya

de la lista de los míos, del listado de los vivos.

 

¡Qué importa!

Esta tarde de fuego absuelve

todos los errores, todos los horrores

...de los rencores y los olvidos.

 

Tú me quieres. Y voy llorando

de emoción por las calles: es el amor,

el café, los dulces; nosotros dos,

...y Gardel que canta su tango inolvidable.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

05/01/2008 09:28 Autor: nevares. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EL ESPANTAPAJAROS.

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Al alargarse, tu sombra acuchilla la lejanía

como una daga bañada en sangre tinta.

Sé que mis ojos humanos siguen allí

donde vuelan los pájaros de cola amarilla.

 

No caen mis lágrimas como gotas de cera sobre tu imagen

sólo para no incendiar la floresta.

 

La latitud del mundo queda hecha desde ahora

del temblor de las sienes de la que se marcha

abonando su sombra sobre la tierra.

Y la longitud, la huella marcada por la mirada hospitalaria

del espantapájaros

que no pudo hacerte la señas del adiós.

 

Volverás una tarde para nacer de nuevo

en el bautismo de estas terceras aguas de la pasión.

Mientras tanto, yo devoraré todo lo que sea fijo y amargo,

para arrancarme esta dulzura mal enquistada.

Las sombras que giran más allá de mis brazos muertos como remolinos.

Mis ojos, dos botones grandes e impávidos.

Mi sonrisa, un trapo de otro color, cosido sobre el rostro

con alambres.

 

Y vase alargando tu alma, hasta desaparecer.

Hasta que en el retrato del recuerdo quedan

dos pequeños puntos negros, mínimos, como dos hormigas

que le pican a la pared, haciéndola reír.

Parece temblar como hojarasca mi corazón, hecho de paja.

Y caen unas lágrimas al fin

sobre el maquillaje de mi carne.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.l

05/01/2008 09:44 Autor: nevares. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ME ANDA BUSCANDO SU SOMBRERO.

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Señor tan aburrido no se encuentra

ni en los Avisos Clasificados.

 

Te conquistò antes que sonara la campana.

Antes que se inventara el cuadrilàtero.

Cuando yo ni siquiera sabìa lo que eran los guantes de box.

 

Fue en los lejanos dìas cuando los hombres regalaban bombones.

En plena Edad del Diamante.

 

Y como ahora sabe

que ya perdiò todos sus encantos

( y que yo te echè encima mis dos ojos lànguidos ),

anda armado con una Smith & Wesson,

cal. 38.

 

El es todo un personaje equivocado

de una vieja pelìcula del Far West.

 

 

Autor: Juliàn Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo la responsabilidad del mismo.

09/01/2008 11:33 Autor: nevares. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

CELADA DE LOS MIERCOLES.

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En ese fondo de flores donde estás

las espinas cavan en la memoria,

el mar es como un monstruo en reversa

donde se ven pequeñas y ridículas mis rodillas

dobladas sobre ti.

Parece que leyeran las olas un mensaje

¿quién lo puso allí?

Tal vez, un hortelano cansado de la tierra.

 

Se ha secado el pozo excelso de los ojos.

Se viven presunciones inexactas.

Acercamientos de fuegos y de alas,

mariposas metálicas salidas de un taller.

En las orejas, pasadas a cigarro,

quedaron pendientes no pocos sueños.

Ahora los traga el ruido del mediodía

como el de un aserradero.

 

Resulta que la llama del amor es transparente

y quien busca quemarse en ella, debe calcular muy bien.

El peligro de caer en los miércoles es más que evidente,

y el de no volver a ver la luz.

La tierra tiembla de pavor en los puertos.

Y hasta el cielo, tan alto, con su pudridero de águilas

tiene el mentón en retirada.

Te desvaneces en el fulgor de las flores.

 

Siento desfilar los escuadrones de tus pétalos

que se van a alisar otra cabellera.

Y el cucharón es algo mortalmente pegajoso,

con un fondo oscuro de sarro y de cocinas.

Toda la mañana colándose por el corazón de un pajarillo

que trina en su frágil mandolina.

Esfuerzo tan grande del mar por recordar su empuje.

Las caricias sólo alcanzan para formar los acantilados.

 

Y yo no puedo sacar los pies de este estribo

en que se me ha enredado el alma a la hora.

Me seduce sin corazón y sin tablas,

arrastrándome hacia el olvido y los orígenes.

 

 

Autor: Julián Rojas.

Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.

 

 

20/01/2008 11:06 Autor: nevares. Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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